La mujer en el islam

El mundo entero será influenciado por el islam si el cristianismo pierde su empuje y vigor anterior que moldeó a la sociedad occidental.

06 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 08:00

Nikolay Hristov, Unsplash,mujer musulmana, velo islam
Nikolay Hristov, Unsplash

El Corán y el islam (4)

Los hadices tienen para el islam similar importancia a la que el Talmud tiene entre los judíos en relación con la Ley o la Toráhpor lo que dice César Vidal (en en su libro El camino hacia la cultura, que tomaremos como referencia) que: “debe insistirse en el hecho de que pretender entender el islam sin haber entrado en el rico mundo del ‘jadiz’ constituye una actitud completamente carente de realismo”. En ellos ya no solo las enseñanzas contenidas en el Corán, sino la misma conducta de Mahoma se vuelve ejemplar y normativa para todos los musulmanes.

Por ello, añade Vidal al respecto que: “Poco puede dudarse de que los ‘jadiz’ relativos a Mahoma han cambiado la historia. De ellos se desprende una cosmovisión que ya está presente en el Corán pero que se hace mucho más clara, explícita y detallada. Si el Corán podría permitir diversas interpretaciones, los ‘jadiz’ señalan cuál debe ser la principal: la del profeta tal como fue transmitida por personajes cercanos a él”.

En cuanto a la mujer “la cosmovisión reflejada en los ‘jadiz’ resulta completa, vigorosa, masculinista y militante, y sus resultados directos han sido evidentes a lo largo de los siglos”. 

El Corán comparte en este aspecto algunos elementos ya presentes en la Biblia judeocristiana ꟷsobre todo en el Antiguo Testamentoꟷ, pero radicalizados al extremo y puestos a salvo de cualquier interpretación o matización crítica hacia ellos. Es así como: “el profeta maldijo la homosexualidad y a los que la practicaban”. 

Y en relación con su menosprecio de la mujer, los jadiz afirman que sus características físicas y biológicas las hacen deficientes en cuanto a la práctica de la religión y en cuanto a su presunta inteligencia inferior, al punto de que: “Mahoma llegó a afirmar también que la mayor parte de los habitantes del infierno son mujeres” añadiendo un poco más adelante: Partiendo de esa base, no resulta extraño que la mujer sea en el derecho y la sociedad islámicos un ser tutelado perpetuamente. Así, su matrimonio es arreglado por sus padres y su silencio acerca del futuro marido debe ser interpretado como consentimiento”.

Un silencio que es más fácil de obtener en virtud de que: “buena parte de los matrimonios musulmanes se realizan con mujeres de muy corta edad” que se sienten aún más inhibidas por sus padres y su familia que una mujer adulta para disentir o protestar en algún sentido.

Esta práctica está respaldada por otro jadiz que narra el hecho de que el propio Mahoma consumó el matrimonio con una de sus esposas cuando ésta contaba con sólo nueve años de edad, práctica que es considerada delictiva en la cultura occidental de fundamento cristiano, en donde incluso las naciones más liberadas, descristianizadas y “progresistas” establecen los 14 años o más como la edad para el consentimiento sexual por parte de un menor, hombre o mujer.

Además el Corán autoriza al varón a tener hasta cuatro esposas a la vez, sin que esta conducta cuente con paralelos en la mujer, con la excepción de Mahoma, para quien este límite no tenía aplicación.

En esta línea Los problemas causados naturalmente por la poligamia se afrontan mediante dos recursos, el divorcio y el castigo físico de la mujer. El divorcio queda siempre en manos del varón y nunca en las de la mujer… no resulta extraño que, en realidad, le sea lícito al esposo divorciarse por el mero desagrado que le produce su cónyuge y sin un motivo reglado como en otras normativas”. Para agravar este cuadro: “Por lo que se refiere al castigo corporal causado por el marido a la mujer, ya contaba con precedentes en el Corán [y no sólo en los jadiz]. De hecho, la sura 4, 34, establece que el marido puede golpear a su esposa si ésta no se comporta como le complace o es desobediente”.

La conclusión de César Vidal alrededor del islam y el Corán no deja de ser inquietante: En los albores del tercer milenio, el islam ha quedado circunscrito al Tercer Mundo, ya que su presencia en el primer mundo o es meramente testimonial o se conecta fundamentalmente no tanto con las conversiones de occidentales como con inmigrantes que profesan esa fe. Sin embargo, su potencialidad permanece casi intacta e incluso se presenta más desafiante que nunca en algunos terrenos. Frente a la mermada natalidad occidental, ostenta una pujanza demográfica extraordinaria sustentada en las disposiciones del profeta Mahoma en relación con la familia, la sexualidad y la mujer”.

Más exactamente, el Corán y el islam promueve: “el establecimiento de un sistema familiar que garantizaba la supervivencia de una sociedad guerrera y el suministro de futuros soldados por una fuerte natalidad enraizada en la poligamia, la nupcialidad temprana de las mujeres y el sometimiento de éstas a la voluntad del marido”.

Sigue planteando Vidal en estos términos el desafío que el islam presenta a la sociedad occidental: “Frente al culto al consumo o a la igualdad social ente hombres y mujeres, puede levantar la bandera de la lucha por la religión hasta la victoria o la de la permanente sumisión femenina. Frente al escepticismo y las libertades occidentales, esgrime un culto a la revelación coránica, cuyo abandono se paga con la muerte. Frente a los complicados entresijos de la acción diplomática internacional, puede recurrir no sólo a la utilización de la guerra como un instrumento religioso sino incluso a la realización de atentados individuales como el que puso fin a la vida del presidente egipcio Sadat, como los que asolan desde hace años el territorio de Israel o como los que estremecieron el orbe el 11-S”.

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Conclusión final

Finaliza César Vidal diciendo: “De la expansión islámica de los primeros siglos a las Cruzadas (provocadas por las matanzas islámicas de peregrinos cristianos y fundamentada en la idea musulmana de la guerra santa), de la sublevación del Mahdi a la creación del imperio turco, del integrismo islámico a la revolución iraní, del conflicto árabe-israelí a las guerras del Líbano, de la guerra Irán-Irak al terrorismo musulmán nos encontramos con unas raíces fuertes, profundas y extensas, que se hunden y toman su vida de los ejemplos y enseñanzas del profeta Mahoma recogidos en los ‘jadiz’. No cabe duda de que una visión así… ha cambiado la historia pero, además, tiene fuerza suficiente para volverla a cambiar en el futuro”.

Un futuro que se verá influenciado (cuando no controlado) por el islam si el cristianismo no se revitaliza y pierde su empuje y vigor anterior que moldeó a la sociedad occidental, una sociedad cada vez más descristianizada y vulnerable al fanatismo inherente al islam y en gran medida impotente o abocada a nuevas guerras político-religiosas.

También será un factor negativo si la iglesia no asume su papel y responsabilidad de renovarse y renovar en oración y acción sensible, sabia e inteligente, en comunión con Cristo y su Espíritu, en la moral, la mística, la misericordia, el impulso misionero y la piedad cristianas abandonadas en gran medida por el pensamiento secular occidental, que se resiste a reconocerle todo lo que le debe al cristianismo. Una iglesia que actualmente está infiltrada en gran medida con valores ajenos al cristianismo original con sus ideales consumistas y exitistas que hacen de la búsqueda del evangelio del sueño americano la meta de la vida. cristiana.

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Artículos publicados de esta serie sobre El Corán y el islam:

1.- ¿El Dios judeocristiano y Alá son el mismo?

2.- Entendiendo a Mahoma y el Corán

3.- El islam y la yihad

4.- La mujer en el islam

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Creer y comprender - La mujer en el islam