El islam y la yihad
El Corán literal da pie a esta interpretación bélica para difundir la fe propia del islam.
30 DE AGOSTO DE 2026 · 08:00
El Corán y el islam (3)
Ya vimos la pasada semana que La Yihad o guerra santa se vuelve normativa y en la extensa segunda sura, donde se establecen también las bases de la llamada sharia o ley islámica, pues: “Al mismo tiempo que deja establecida tanto la legitimidad de la guerra como la diferenciación con otras religiones, en esta sura asistimos a todo un esfuerzo legislativo que ya no solo va dirigido a una comunidad religiosa sino a toda una sociedad. Así, se establece qué animales serán impuros… que las minorías religiosas cristiana, judía y sabea deben ser respetadas [algo que cada vez se honra menos, por razones que trataremos más adelante]… o que la ley que debe aplicarse para dirimir daños es la del talión… En buena medida, la sura 2 contiene los trazos fundamentales a partir de los que se desarrollará el derecho islámico”.
En cuanto a la Yihad y dado que no todos los musulmanes ꟷtal vez una mayoría entre ellos, comparte ni se siente cómodo con el recurso a la violencia para imponer su fe o combatir la fe de otrosꟷ Matthew S. Gordon o nos informa que este concepto ha sido matizado y transmutado un poco de este modo: “En distintos momentos de la historia de la religión islámica se ha expresado la opinión de que la ‘yihad’, un concepto coránico ampliamente comentado en las letras islámicas, constituye el «sexto pilar» del islam. ‘Yihad’ es un término complejo que, en los medios de comunicación y la imaginación popular occidentales, ha sido reducido con demasiada frecuencia a uno de sus múltiples significados, literalmente «guerra santa», el lema de los movimientos islámicos radicales modernos. Sin embargo, en el Corán y en la tradición tiene el significado de «afanarse en el camino de Dios», es decir, esforzarse por conseguir un orden moral perfecto tanto en la sociedad como en la vida de cada individuo. Así pues, exhorta a todos los musulmanes y a la comunidad en general a luchar contra todo aquello que pueda degradar la palabra de Dios y ser causa de discordia. Probablemente el origen del término ‘yihad’ estuvo muy ligado a las primeras conquistas del islam. En tal caso, seguramente significaba la difusión de la fe verdadera, lo que ha dado pie al uso actual de esta palabra por aquellos que poseen una visión belicosa de la tradición islámica”
Sea como fuere, el Corán interpretado literalmente, en especial la sura 2 y las demás procedentes del periodo medinés, el cuarto y último de ellos, da pie a esta interpretación belicosa para difundir la fe, propia del islam. Por eso: “tanto para judíos como para cristianos, la objeción ha mantenido su peso y solidez con el paso de los siglos y se ha insistido en que Mahoma fue cambiando su orientación a tenor de sus propias conveniencias y sin importarle las posibles contradicciones”, como lo muestran no solo los cambios entre el pacifismo inicial por contraste con el llamado final a la yihad, sino también las disposiciones cambiantes relativas a la poligamia islámica que pasaron de las cuatro esposas inicialmente permitidas para los varones musulmanes a las doce que Mahoma llegó a tener, justificadas en una revelación de una sura medinesa, en abierta contradicción no solo con la Biblia, sino con el propio contenido interno cambiante del Corán. Dejaremos de lado el proceso de fijación de la versión escrita oficial y la única autorizada del Corán siempre en idioma árabe, que no estuvo tampoco exento de controversia ante la difusión inicial de cerca de diez versiones ligeramente diferentes entre sí en cuanto a su lectura o recitación oral, existentes durante los dos primeros califatos que sucedieron a Mahoma luego de su muerte, versiones que fueron suprimidas y destruidas en favor del texto recopilado por el califa Abu Bakr para su uso privado a instancias de uno de sus sucesores, el también califa Otmán que se convirtió entonces en el texto canónico del islam.
Pasaremos, entonces, a otros documentos diferentes al Corán que, a pesar de ello, son fundamentales para su interpretación correcta y revisten, por tanto, casi su misma importancia en el islam. Así se refiere a ellas Matthew S. Gordon: “El Corán se complementa con el extenso y complejo relato de la vida de Mahoma, conocido como hadices… los cuales incorporan la ‘sunna’ («tradición»), que recoge cómo pensaba, hablaba y dirigía sus negocios el Profeta. El Corán y los hadices son las dos fuentes más importantes del pensamiento religioso y legal islámico”. Así se refiere, por su parte, César Vidal a estos documentos: “Entre el Corán y su aplicación práctica tanto cotidiana como a lo largo de la historia existe un elemento de enorme importancia denominado ‘jadiz’ o narración. El ‘jadiz’ no cuenta con el mismo valor canónico que el Corán pero, en la práctica, pesa enormemente en la vida de los centenares de millones de musulmanes del mundo. En términos realistas, hay que señalar que su papel en el cambio de la historia no resulta exageradamente inferior al del propio Corán”. Su recopilación comenzó alrededor de dos siglos después de la muerte del profeta, tanto por la rama mayoritaria del islam, que son los que se conocen como sunnitas y su rama minoritaria, que son los chiitas, ramas ambas que tienen hadices que revisten mayor peso y credibilidad para cada una de ellas y que difieren, por lo tanto, entre sí.
Los hadices tienen para el islam similar importancia a la que el Talmud tiene entre los judíos en relación con la Ley o la Toráh, por lo que: “debe insistirse en el hecho de que pretender entender el islam sin haber entrado en el rico mundo del ‘jadiz’ constituye una actitud completamente carente de realismo”. En ellos ya no solo las enseñanzas contenidas en el Corán, sino la misma conducta de Mahoma se vuelve ejemplar y normativa para todos los musulmanes. En efecto, los jadiz o hadices: “parten de la base de que cualquier acto del profeta tiene un carácter no solo ejemplar sino normativo, aunque no se encuentre recogido, como sucede a menudo, en el Corán”. Y en este orden de ideas, la yihad entendida en su sentido literalmente belicoso y agresivo se afianza más en los hadices, al punto que César Vidal es menos indulgente que Matthew S. Gordon para ponderar su significado e importancia en el islam diciendo: “La ‘yihad’ o guerra santa tiene una importancia esencial en el islam predicado por Mahoma. Aunque con posterioridad ha existido en algunos sectores islámicos una tendencia a considerar esa guerra en términos espirituales y a relegar la guerra literal a un significado menor, lo cierto es que esa interpretación no hace justicia ni a las enseñanzas ni a los actos del profeta”.
Continúa diciendo: “Para Mahoma, la guerra en el nombre de Allah era una de las acciones más nobles a las que podía entregarse un musulmán. Sin embargo, no fue extraño que creyentes de peso pronto la convirtieran en la principal… De hecho, detrás de las guerras llevadas a cabo por el islam no se hallaba un esfuerzo defensivo contra naciones enemigas, como a veces se señala, sino más bien una voluntad directa de imponer el islam a todos los pueblos de acuerdo con la enseñanza de Mahoma… La guerra santa o ‘yihad’ pretende, por lo tanto, según la enseñanza del profeta recogidas en distintos ‘jadiz’, someter todo el mundo al islam, de tal manera que esta fe sea aceptada por los vencidos o, al menos, éstos se sometan a tributo. Ya hemos señalado… cómo la apostasía del islam debe ser castigada, según Mahoma, con la muerte. De la misma manera, el islam primitivo enseñó que era legítima la práctica de la conversión bajo amenaza de muerte… No resulta sorprendente que partiendo de bases similares, Mahoma considerara legítimo el atentado individual contra el opuesto al islam e incluso ordenara su comisión”.
Estas prescripciones podían llegar a ser tan severas que en uno de estos jadiz: “Al-Bujari ha recogido igualmente cómo podía sufrir la muerte aquel que manifestaba no su apostasía sino su cansancio frente a ciertas ceremonias de la fe islámica”. Y si la conducta de Mahoma es ejemplar y normativa, no podemos dejar de señalar que: “el mismo profeta dirigió campañas en las que los que se negaban a convertirse o a pagar tributo eran asesinados en masa si se trataba de hombres, o convertidos en esclavos si eran mujeres o niños… De hecho, la ‘yihad’ o guerra santa tenía un papel tan importante en el islam que no resulta extraño que Mahoma anunciara a los participantes en la misma recompensas de tipo material y espiritual”.
Por eso, las conclusiones de Vidal al respecto comienzan por decir que: “Poco puede dudarse de que los ‘jadiz’ relativos a Mahoma han cambiado la historia. De ellos se desprende una cosmovisión que ya está presente en el Corán pero que se hace mucho más clara, explícita y detallada. Si el Corán podría permitir diversas interpretaciones, los ‘jadiz’ señalan cuál debe ser la principal: la del profeta tal como fue transmitida por personajes cercanos a él”.
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Artículos publicados de esta serie sobre El Corán y el islam:
1.- ¿El Dios judeocristiano y Alá son el mismo?
2.- Entendiendo a Mahoma y el Corán
3.- El islam y la yihad
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Creer y comprender - El islam y la yihad