Bukayo Saka: hat-trick con destino al cielo y la oración que unió Inglaterra y Francia tras el duelo por el tercer puesto del Mundial 2026
Cada una de sus celebraciones en los tres goles que marcó fue un gesto inequívoco: el delantero inglés señaló al cielo tras cada anotación.
Redes Sociales, Youtube, Agencias · MIAMI · 19 DE JULIO DE 2026 · 10:00
El partido por el tercer lugar del Mundial 2026 entre Inglaterra y Francia no solo dejó un marcador inolvidable —un 6–4 a favor de los ingleses— sino también una de las imágenes más impactantes del torneo: un testimonio público de fe protagonizado por Bukayo Saka y culminado con una oración conjunta entre jugadores de ambas selecciones al término del partido.
Más allá de la mencionada carga simbólica espiritual, el encuentro fue un espectáculo deportivo. Inglaterra se impuso 6–4 con Saka como figura central, mientras Kylian Mbappé mantuvo su liderazgo en la tabla de goleadores del torneo con dos nuevas anotaciones.
Un hat-trick con destino al cielo
Bukayo Saka, elegido Jugador del Partido (MVP) tras firmar un hat-trick, volvió a mostrar que su impacto en el campo trasciende lo deportivo. Cada una de sus celebraciones en los tres goles que marcó fue un gesto inequívoco: el delantero inglés señaló al cielo tras sus anotaciones, un acto habitual en él que la prensa sabe interpretar como una declaración de gratitud a Dios.
En un Mundial marcado por las grandes figuras deportivas y la enorme presión, Saka optó por su habitual respuesta espiritual que reforzó la imagen de un futbolista que vive su fe de manera pública y sin reservas ante millones de espectadores.
La oración que cruzó fronteras

Si el partido fue memorable, la escena posterior fue histórica. Tras el pitido final, jugadores de Inglaterra y Francia se reunieron en el centro del campo, se abrazaron y, con las cabezas inclinadas, compartieron una oración conjunta (una escena que recordó a la ocurrida de forma similar al término del Curazao-Alemania).
Entre ellos estaban Saka, Trevoh Chalobah, Maxence Lacroix, Marc Guéhi, Jean-Philippe Mateta, Eberechi Eze y Dayot Upamecano. La imagen recorrió el mundo: rivales minutos antes, unidos ahora en un acto de comunión espiritual que trascendió nacionalidades, idiomas y la tensión del torneo.
Bukayo Saka, una carrera marcada por la fe
La fe de Bukayo Saka no nació en este Mundial ni en este partido: ha sido un hilo conductor en su vida y su carrera desde sus inicios. En múltiples entrevistas, el jugador ha afirmado que su confianza y serenidad provienen de su relación con Dios.
En una conversación ampliamente difundida, Saka explicó que su familia y su fe son pilares esenciales para afrontar la presión del fútbol de élite, especialmente en torneos como la Copa del Mundo.
A lo largo de su trayectoria en el Arsenal y la selección inglesa, Saka ha mantenido una conducta coherente: humildad, disciplina, gratitud y una espiritualidad visible pero nunca ostentosa. Sus gestos —desde leer la Biblia cada noche hasta dedicar sus goles al cielo— han convertido su figura en un referente para jóvenes cristianos dentro y fuera del deporte.
El partido contra Francia no hizo más que reafirmar esa identidad: Saka no solo brilló como futbolista, sino como creyente. Y en un Mundial donde cada detalle se magnifica, su testimonio quedó registrado como uno de los momentos más humanos y trascendentes del torneo.
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