Política y fe: ¿vino nuevo en odres viejos?

La fe cristiana no cabe en los moldes rígidos de la derecha o la izquierda.

26 DE AGOSTO DE 2026 · 08:00

Geralt, Pixabay,derecha izquierda, flechas señales
Geralt, Pixabay

Amados, el servicio a Dios abarca todas las esferas de la vida humana. Cada acto -público o privado, político o cotidiano- es una oportunidad para honrarlo, testificar de Él y mostrar, con hechos y palabras, que nuestra forma de vivir no solo nos distingue, sino que inspira por la excelencia de nuestras obras. La identidad fundamental del creyente no se define por su profesión, su militancia o su ideología, sino por una verdad superior: somos hijos de Dios.

Sin embargo, el quehacer político-—y en general casi cualquier actividad humana- ha erosionado el carácter cristiano de la vida pública. En muchos espacios, las “causas” han desplazado a los principios bíblicos, y hemos terminado alineándonos de manera acrítica con posiciones dogmáticas de partidos o corrientes ideológicas que nos arrastran hacia donde quieren, incluso cuando contradicen criterios esenciales de la fe.

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Lo que hoy se entiende por “derecha” o “izquierda” dista mucho de las concepciones originales que dieron forma a esos términos. A lo largo de la historia, ambas posiciones han acertado y se han equivocado; han defendido causas nobles y también han renegado de sus propios propósitos.

Son construcciones humanas, y por ello, necesariamente limitadas. ¿Cuál debe ser entonces la postura de los hijos de Dios en un ámbito tan complejo como la política? ¿Cómo defender al pobre, al huérfano y al extranjero, y al mismo tiempo afirmar la propiedad privada y el libre mercado? ¿Cómo sostener, desde cualquier coordenada política, el derecho a la vida, la familia y las libertades fundamentales?

Asumir una postura cristiana frente a los debates políticos, sociales y económicos exige romper paradigmas. Implica un ejercicio dinámico, polémico, necesario y urgente, que nos libere de los atavismos ideológicos y nos devuelva a la centralidad de los principios bíblicos.

La narrativa que etiqueta la defensa del derecho a la vida como “ultraderecha”, o que clasifica la promoción del matrimonio entre personas del mismo sexo como “progresismo” o “liberalismo”, no solo distorsiona el lenguaje: corrompe la política y engaña al público. Bajo esos criterios anquilosados, innumerables postulados podrían ubicarnos en uno u otro extremo del espectro político, pero ninguno de ellos define por sí mismo el pensamiento cristiano, y mucho menos los fundamentos bíblicos.

 

Diálogos Continentales

Política y fe: ¿vino nuevo en odres viejos?

Para abordar todo lo expuesto la próxima edición de Diálogos Continentales busca iniciar -con seriedad, responsabilidad, mente abierta y un espíritu respetuoso- un proceso de análisis, estudio y reflexión que nos permita establecer nuestra propia identidad pública como cristianos. Una identidad que no dependa de etiquetas ideológicas, sino de la fidelidad a la Palabra. De ahí su título: "Rompiendo paradigmas: ni derecha ni izquierda".

Inscríbase, participe, sea parte de estos procesos que iniciamos el lunes 31 de agosto a las dos de la tarde, hora de la Ciudad de México, con el favor de Dios. Sobre estas líneas tiene los datos para hacerlo.

Participarán tres ponentes expertos y reconocidos en el campo del diálogo de la fe y la política, como son Don José González, Pablo Marzilli y Xesús Manuel Suárez. Tres auténticos referentes del máximo nivel y experiencia.

Tenemos vino nuevo. ¿Lo pondremos en odres viejos? Por el alma de Iberoamérica.

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