Apocalipsis 11: testigos y reyes con Jesucristo

Se cierra el septenario: 7 sellos, 7 trompetas, 7 candelabros, 7 ángeles de las 7 iglesias.

15 DE MAYO DE 2022 · 08:00

Maciej Pienczewski , Unsplash,
Maciej Pienczewski , Unsplash

En este capítulo del Apocalipsis llegamos al final del paréntesis de las trompetas y a la última de ellas (la séptima trompeta).

 

Los dos testigos (11. 1-14).

(Stam II: 315-359)

Referente al tema de los dos testigos Juan Stam expresó en una entrevista a Jacqueline Alencar en Protestante Digital:

“…Siento que comencé a entender el relato de los dos testigos (11. 3-13) cuando unos pastores maya-quiché lo dramatizaron. Entraron los dos testigos y comenzaron a soplar fuego y a matar gente (11. 5), llenando el piso de cadáveres. En eso entra la bestia y amenaza a los dos testigos, quienes, confiados en su poder sobrenatural, soplan juntos; pero ¡qué sorpresa!, no les sale fuego. La bestia los mata y hay dos cadáveres más en el piso. Los impíos celebran su muerte con una tremenda fiesta, pero después de varios días uno de ellos abre sus ojos y el otro comienza a mover los brazos, y resucitan y entran victoriosos a la presencia de Dios. Al Apocalipsis tenemos que vivirlo, tenemos que leerlo con todos los sentidos de percepción: la vista, el oído (y el silencio), el olfato, el toque y el gusto”.

Stam en su comentario analiza detalladamente las diferentes interpretaciones sobre estos dos testigos (algunos también los llaman los dos olivos y los dos candelabros según 11.4).

No resulta nada sencillo para mí, a partir de este capítulo ser radical o categórico; ya que no soy exegeta ni tampoco escatólogo (aquí hablo como Wolfgang Streich); por tanto, obviaré mi postura preferida. Solo por mencionar, algunos creen que esto ya se cumplió en tiempo de Juan en Roma; otros creen que ocurrió en la edad media (1798) con una gran quema de Biblias en Francia; y otros creen que ocurrirá en el futuro, en tiempos de la tribulación.

Juan en Patmos relacionó estos textos aparentemente con textos del profeta Zacarías, y el testimonio del sumo sacerdote Josué y Zorobabel (reconstructor del templo y miembro del linaje de Jesucristo); (ver Zac. 2 al 4). 

Otros autores relacionan a los dos testigos con Moisés y Elías; otros a la ley y el evangelio; y otros toman una referencia a los testigos de dos en dos que envió Jesús, incluyéndonos a todos hoy como un cumplimiento metafórico de la parábola de estos dos testigos.

Sea como sea, y con el fin de identificar aspectos comunicacionales del texto, Stam nos da una serie de aplicaciones a nosotros hoy, como testigos (cómo una parábola del testimonio profético) … 

  1. Como comunidad creyente estamos llamados a ser testigos de Jesucristo, no solo de palabra, en nuestra vida, acciones, sufrimiento y martirio, como también en su resurrección.
  2. Nuestro testimonio tiene que ser profético, denunciando la idolatría (dinero, fama, éxito, etc.) manteniendo el testimonio de Jesús y adorando solo a Dios.
  3. Nuestro testimonio si es profético será conflictivo, una guerra sin cuartel contra las fuerzas del mal.
  4. Para dar testimonio profético en tiempos de tribulación, necesitamos la plenitud del Espíritu de Dios.
  5. Para desarrollar nuestro testimonio profético, no nos faltarán los dones abundantes de Dios.
  6. Los dos testigos nos dan un ejemplo de unidad en el ministerio profético. Juntos ellos constituyen un perfecto equipo. Ninguno de ellos actúa por su propia cuenta sino en solidaridad corporativa.
  7. Dios tiene su tiempo para nuestro ministerio y toda nuestra vida.
  8. La muerte de los dos testigos nos enseña que nosotros no somos dueños de los dones y poderes que Dios nos da.
  9. Estos hechos nos enseñan que nuestra confianza no debe basarse en los dones que el Señor nos da sino en que el Señor da los dones.
  10. El mensaje central de todo este relato es evidente: El secreto de nuestro testimonio profético es morir con Cristo. En su muerte, precisamente, los dos testigos se identifican con Jesucristo, su Señor, de quién son discípulos fieles. (El evangelio es el mensaje de la cruz, o no es evangelio).
  11. A veces, el fracaso y la humillación (tirados en la plaza por tres días y medio) pueden ser parte de la voluntad de Dios para nosotros, pasos en el camino hacia una eventual victoria definitiva.
  12. Los dos testigos nos enseñan que el morir con Cristo nos lleva a participar del poder de su resurrección.
  13. En resumen, todo este relato es una importantísima lección sobre el poder… Nuestro único poder proviene de Cristo crucificado y resucitado.

Stam, relacionando todo esto con la evangelización, cita a René Padilla: “La primera condición de una evangelización genuina es la crucifixión del evangelista. Sin ella el evangelio se convierte en verborragia y la evangelización en proselitismo”.

 

La séptima trompeta (11. 15-19)

(Stam II: 359 – 383)

Aquí se cierra el septenario de las trompetas. Solo recordamos, tuvimos hasta ahora 7 iglesias, 7 sellos, 7 trompetas. También habíamos visto 7 candelabros, 7 ángeles (de las 7 iglesias).

Aquí vemos la última trompeta. De nuevo aparecen los veinticuatro ancianos adorando a Dios, y anunciando el reinado de Jesucristo por los siglos de los siglos. Hay un llamamiento de juicio de recompensas a los profetas y a los que temen el nombre de Dios (victoria en el cielo) …

Y también un llamamiento de juicio de condenación a las naciones destructoras y perseguidoras.

Se abre el templo en el cielo, se ve el arca, relámpagos, truenos, un terremoto y una fuerte granizada.

Y encontramos de nuevo algunas aplicaciones del texto de Stam:

  1. Las verdades más grandes solo se pueden expresar cantando.
  2. Destruir la tierra es un pecado grave.
  3. El reino de Jesucristo es un reino de justicia y de paz.
  4. Es importante saber que al final solo Jesucristo reinará por siempre y para siempre.

Solo termino señalando que me gustaron mucho las aplicaciones prácticas de Stam. Sistemáticamente ha presentado en casi todos los puntos cuestiones relacionadas con la comunicación.  Siga usted analizando el tema, y vaya leyendo y subrayando el capítulo 12 de Apocalipsis y realizando preguntas al texto bíblico. 

Bendiciones y ¡hasta la próxima!  

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Pytheos - Apocalipsis 11: testigos y reyes con Jesucristo