Sociedad Bíblica Dominicana, 75 años con la Biblia en alto
En este 75 aniversario de su instalación oficial en el país, esta institución puede mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con renovada esperanza.
03 DE NOVIEMBRE DE 2026 · 08:00
Este pasado 1 de noviembre de 2026 se cumplieron 75 años de la instalación oficial de la Sociedad Bíblica en la República Dominicana, un acontecimiento de profunda trascendencia para la historia del cristianismo evangélico y para la difusión de las Sagradas Escrituras en nuestro país.
Para 1951, el crecimiento sostenido de la obra evangélica dominicana demandaba mecanismos más apropiados, una administración más eficiente y una estructura capaz de responder a las crecientes necesidades de distribución de la Biblia.
Desde Europa y Norteamérica, las Sociedades Bíblicas habían enviado a América numerosos misioneros y agentes que desarrollaron una extraordinaria labor de difusión de las Escrituras. Algunos de ellos también se destacaron en el campo educativo y social, llegando incluso a despertar el interés de gobiernos que solicitaron su colaboración, como ocurrió con Diego Thompson en Sudamérica.
Otros fueron designados como secretarios regionales para atender varios países. Tal fue el caso del doctor Joaquín González Molina, quien dirigía la obra de la Sociedad Bíblica con sede en La Habana, Cuba, y realizó numerosas visitas a la República Dominicana como ejecutivo responsable de la región del Caribe.
Durante sus visitas al país, el doctor González Molina encontró un ambiente favorable y hombres profundamente comprometidos con la difusión de la Palabra de Dios. Entre ellos se encontraban don Julio Postigo, gerente de la Librería Misionera de la Iglesia Evangélica Dominicana y apasionado promotor de las Escrituras; el reverendo Carlos Amado Ruiz, pastor de la Primera Iglesia Evangélica Dominicana de Santo Domingo, y el reverendo Richard Johnson, superintendente de esa misma denominación.
En uno de sus viajes, el doctor González Molina puso en práctica el llamado método Penzotti, consistente en llevar la Biblia de casa en casa. Para esta labor se hizo acompañar por hermanos evangélicos dominicanos, entre ellos Julio Postigo, doña Cruz Minerva de Postigo, Ernestina viuda Vallejo, doña Eduardita de Díaz y otros colaboradores.
El nacimiento de una agencia bíblica
Inspirado por el respaldo recibido tanto en el país como desde el extranjero, el doctor González Molina convocó a líderes cristianos para constituir un Comité Consultivo, integrado por hermanos de reconocido testimonio y compromiso con la causa bíblica. El Comité nombró a don Julio Postigo como subagente bíblico honorario, quien dedicaría parte de su ocupado tiempo a la dirección de la naciente obra. También fue designada doña Amancia Nadal como encargada de la agencia, función que posteriormente asumiría Irma Ramos.
Por su parte, Ramón Espinosa fue nombrado mensajero. Con el paso de los años, su dedicación le permitió ascender a encargado de tienda y posteriormente a contador administrador de la Sociedad Bíblica Dominicana. La primera sede de la Agencia Bíblica estuvo ubicada en la esquina formada por las calles Mercedes y 19 de Marzo, en Santo Domingo. Funcionaba modestamente en dos habitaciones cedidas por la Primera Iglesia Evangélica Dominicana, entonces pastoreada por el reverendo Carlos Amado Ruiz.
El reverendo Richard E. Johnson, superintendente de la denominación, junto a los demás miembros de la junta oficial de la iglesia, facilitó generosamente aquel espacio para las nuevas instalaciones. La agencia comenzó con recursos sencillos: un pequeño depósito, una vitrina de exhibición y una mesa de trabajo desde donde se facilitaban las Escrituras a quienes las solicitaban. Sin embargo, detrás de aquella modesta infraestructura se levantaba una visión que habría de extenderse por toda la geografía nacional.
Una inauguración cargada de esperanza
La ceremonia de inauguración fue presidida por el doctor Joaquín González Molina y contó con la participación de don Julio Postigo. Correspondió al reverendo Richard Johnson pronunciar el discurso de ocasión. En sus palabras, destacó que el establecimiento de una agencia con autonomía e independencia constituía un importante avance para la obra evangélica en la República Dominicana. No solo representaba un honor para el país, sino también una evidencia del crecimiento y la fuerza del Evangelio, así como de la creciente potencialidad de las iglesias y los misioneros que desarrollaban su labor en territorio dominicano.
Por esa razón, señaló que la Sociedad Bíblica Americana, sin reparar en sacrificios, había accedido a conceder personalidad propia a la subagencia bíblica, cuyos gastos iniciales fueron subvencionados por la subagencia de Puerto Rico.
La instalación de la Agencia Bíblica Americana en Santo Domingo fue aprobada por las altas autoridades de la Sociedad Bíblica en el continente, debido al efectivo trabajo desarrollado por el doctor Joaquín González Molina y a la favorable acogida y espíritu de colaboración de numerosos cristianos dominicanos amantes de la Biblia.
La formación de nuevos obreros
Entre las decisiones importantes adoptadas por el Comité Consultivo estuvo la de enviar al joven Petronio Pez a estudiar al Instituto Penzotti, en México, dirigido por el doctor Samuel Nelson. Esta institución constituía entonces uno de los principales centros de preparación para quienes habrían de dedicarse formalmente al ministerio bíblico. Otra decisión de gran importancia fue la celebración del Día de la Biblia en la República Dominicana, con el propósito de recaudar fondos y, al mismo tiempo, estimular el conocimiento, la lectura y la distribución de las Sagradas Escrituras en todo el país.
En enero de 1962 fue instalado como promotor bíblico a tiempo completo en la República Dominicana el reverendo Álvaro Vicioso Santil, ministro de la Iglesia Evangélica Dominicana. Su nombramiento fue resultado de un acuerdo entre las Sociedades Bíblicas Unidas y la Iglesia Evangélica Dominicana.
De agencia bíblica a Sociedad Bíblica Dominicana
Con el crecimiento de sus operaciones, la Agencia Bíblica Americana fue trasladada desde el local de la Primera Iglesia Evangélica Dominicana a la calle El Conde No. 137, en la Ciudad Colonial. El nuevo establecimiento gozaba de una ubicación más céntrica, a unos sesenta metros del parque Colón y de la Catedral Primada de América, en una zona de profundo significado histórico para la ciudad de Santo Domingo.
Posteriormente, en una evaluación realizada por la Familia Bíblica Mundial y las Sociedades Bíblicas Unidas, fue estudiado el desarrollo alcanzado por la agencia dominicana. Como resultado, se tomó la importante decisión de elevarla a la categoría de Oficina Nacional, mientras que su director pasó de Secretario Asociado a Secretario General. Aquella transformación constituyó un salto histórico para la institución, que desde entonces comenzó a identificarse oficialmente como Sociedad Bíblica Dominicana.
La Casa de la Biblia
En 1984 se produjo otro momento significativo en la historia de la institución: la adquisición y consagración de la Casa de la Biblia en la República Dominicana, un amplio edificio ubicado en la calle Juan Pablo Pina No. 8, en la ciudad de Santo Domingo.
Este traslado coincidió con el nombramiento e instalación del reverendo Ramón H. Cornielle como Asistente del Secretario General de la Sociedad Bíblica Dominicana. Años más tarde, debido a su destacado desempeño y a su comprensión de la visión institucional, sucedió al reverendo Álvaro Vicioso Santil en la Secretaría General de la organización.
La historia de estas décadas no puede contarse sin reconocer la completa dedicación del reverendo Álvaro Vicioso Santil, quien sirvió fielmente durante largos años, ni la labor desarrollada posteriormente por el reverendo Ramón H. Cornielle, quien estuvo al frente de la institución hasta diciembre de 2007.
En enero de 2008 fue nombrada como Secretaria General la licenciada Carmen Luisa Checo de Acosta, quien ha continuado hasta la actualidad la histórica encomienda de mantener encendida la antorcha y llevar la luz de la Palabra de Dios a toda la República Dominicana.
Setenta y cinco años al servicio de la Palabra
A lo largo de estas siete décadas y media, la Sociedad Bíblica Dominicana ha experimentado importantes ampliaciones en sus instalaciones y ministerios. Ha fortalecido sus relaciones con iglesias, ministerios, libreros y colportores en todo el territorio nacional; ha promovido la creación de Comités Bíblicos en diferentes regiones del país y ha consolidado la integración de socios, miembros de su Junta Directiva y cuerpo de empleados. Pero, más allá de edificios, estructuras y programas, la historia de la Sociedad Bíblica Dominicana es, fundamentalmente, la historia de una visión: hacer que la Palabra de Dios llegue al pueblo dominicano.
En este 75 aniversario de su instalación oficial en el país, esta institución puede mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con renovada esperanza. Desde aquellas dos modestas habitaciones en la calle Mercedes esquina 19 de marzo, hasta su consolidación como una institución nacional, la Sociedad Bíblica Dominicana ha acompañado buena parte de la historia contemporánea de la misión de la iglesia evangélica en la República Dominicano.
Han cambiado las generaciones, los métodos de distribución y los medios de comunicación; pero permanece intacta la misión fundamental: que la Biblia pueda ser conocida, leída y vivida por todos. Por eso, al celebrar sus 75 años de presencia organizada en la República Dominicana, la Sociedad Bíblica Dominicana no solo conmemora una fecha institucional. Celebra una trayectoria de servicio, sacrificio y compromiso con la difusión de las Sagradas Escrituras.
Sociedad Bíblica Dominicana en este 2026 está celebrando en grande estos 75 años de bendición para toda nuestra nación, y lo hace con la Biblia en alto, reafirmando la misma convicción que ha sostenido su caminar durante décadas: que la Palabra de Dios debe seguir corriendo y siendo glorificada en cada rincón de la nación. Como expresa el apóstol Pablo: “A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Cor 2:14).
------------------------
Nota Bibliografica
Los datos históricos de esta reseña fueron extraídos del libro “Cincuentenario de Sociedad Bíblica Dominicana, autobiografía de Álvaro Vicioso Santil (Nov. 2002, Santo Domingo) Tomás Gómez Bueno, fue el editor de este libro, basado en documentos compartidos con Vicioso Santil, y largas horas de conversaciones e intercambios diversos que sostuve con él en su residencia hace casi 25 años.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Para vivir la fe - Sociedad Bíblica Dominicana, 75 años con la Biblia en alto