La Universidad Evangélica dominicana: semilla y fruto, cimiento y horizonte

La UNEV cumple este mes de julio cuarenta años, al servicio de la iglesia evangélica y de la sociedad dominicana.

19 DE JULIO DE 2026 · 08:00

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Fachada de la sede de la UNEV

La República Dominicana es hoy un país que, en las últimas décadas, ha pasado de ser una sociedad frágil y marcada por la incertidumbre a convertirse en una nación dinámica, con una de las economías más diversificada y robusta de toda América. Sus instituciones, aunque todavía perfectibles, han demostrado ser lo suficientemente funcionales para sostener una de la democracia más estables y duraderas del continente. Ese progreso se refleja en sus carreteras, puertos, ciudades y en una ciudadanía que ha ampliado su acceso a la educación y a mejores oportunidades.

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Esto lo vemos reflejado en el desarrollo del mundo educativo y sus instituciones académicas y formativas.

Con la caída de la dictadura en 1961, la República Dominicana inició un proceso de apertura democrática y modernización que transformó notablemente la educación superior. De un sistema centralizado y rígidamente controlado, limitado casi exclusivamente a la Universidad de Santo Domingo (USAD), se transitó hacia un modelo plural, abierto y dinámico, favorecido por la libertad de pensamiento y la circulación de ideas.

La UASD recuperó su autonomía en 1962 y se consolidó como espacio de pensamiento crítico y de expansión regional. Ese mismo año surgió la Universidad Católica Madre y Maestra, primera universidad privada del período post-trujillista, que introdujo una alternativa académica con una sólida formación humanística cristiana.

En 1963 se creó la Fundación APEC (Acción Pro Educación y Cultura), iniciativa del sector civil y empresarial orientada a fortalecer la educación, la cultura y la formación técnica y profesional del país, de la cual surgiría posteriormente la Universidad APEC como expresión del vínculo entre educación superior y desarrollo productivo.

En 1966 fue fundada la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), concebida como un proyecto académico moderno, humanista y científico, inspirado en el pensamiento liberal y reformista de Pedro Henríquez Ureña y comprometido con la formación integral del profesional dominicano. En 1972 se fundó el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con un enfoque innovador, científico y tecnológico.

Y finalmente el 30 de julio de 1986, nace la Universidad Nacional Evangélica (UNEV), expresión de la madurez del movimiento evangélico y de una visión educativa integral orientada al servicio y a la creación del hombre nuevo que nuestra sociedad necesita.

Esta expansión respondió a la apertura democrática, al crecimiento urbano y económico, a la necesidad de descentralizar la educación superior de una élite tradicional. En conjunto, estas instituciones reflejan el tránsito del país hacia un sistema universitario diverso y comprometido con el desarrollo político, social y cultural de la nación.

 

La UNEV

La Universidad Evangélica dominicana: semilla y fruto, cimiento y horizonte

La Universidad Nacional Evangélica (UNEV) no es ajena a este auspicioso proceso de desarrollo. Con una propuesta educativa que integra excelencia académica, principios bíblicos y compromiso social, la UNEV se ha mantenido fiel a su misión de educar para la dignidad humana, la democracia, el desarrollo, el servicio y la paz.

Así la Universidad Nacional Evangélica, hoy bajo el liderazgo rectoral del doctor Rafael Reyes Almonte, se eleva como un faro espiritual y académico, ubicada en el mismo centro del testimonio vivo de la Iglesia de Jesucristo en la República Dominicana. Desde sus aulas brota una luz que no solo ilumina mentes, sino que transforma corazones. Sostiene la visión de formar hombres y mujeres íntegros, llamados a servir con amor, verdad y justicia.

Al cumplir 40 años este mes de julio de 2026, siempre al servicio de la iglesia evangélica y de la sociedad dominicana, la UNEV es semilla y fruto a la vez; es cimiento y horizonte; es la voz que proclama que el conocimiento sin valores pierde su rumbo, y que la educación, cuando nace del Evangelio, se convierte en instrumento de vida, paz y renovación para una nación entera.

 

Vínculo de la UNEV con organizaciones representativas evangélicas

A partir de su fundación, con un grupo de lideres sólido y comprometido, la UNEV ha desempeñado, juntos a iglesias, lideres denominacionales y relaciones estratégicas con diversos sectores de la sociedad, un rol importante en el desarrollo que hoy exhibe la nación dominicana. El movimiento evangélico de nuestro país consolidó su representación institucional entre las décadas de 1980 y 2010, impulsado por la necesidad de unidad, voz pública y articulación organizativa.

La Confraternidad Evangélica Dominicana (CONEDO) comenzó a gestarse en noviembre de 1983, durante un congreso auspiciado por la Confraternidad Evangélica Latinoamericana (CONELA). Su fundación formal se realizó el 12 de febrero de 1984, fecha que marca su nacimiento institucional. Nuestro decano de Teología, Alfredo Ossers Veras, fue uno de los oradores de este congreso.

El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) surgió como iniciativa unificadora en 1992, en el marco de una marcha por la unidad cristiana celebrada el 16 de agosto de ese año. Su fundación oficial fue aprobada el 13 de mayo de 1993.

La Confraternidad Nacional de Confraternidades de Pastores Evangélicos (CONACOPE) alcanzó un hito en su consolidación institucional el 18 de agosto de 2001, con la asunción del reverendo César Díaz Montaño como presidente nacional.

La Mesa de Diálogo y Representación Cristiana (hoy nombrada como Alianza Evangélica Dominicana, AEDO), fue fundada el 15 de agosto de 2015, constituyéndose legalmente bajo la Ley 122-05.

En todo este proceso, la UNEV ha desempeñado un papel clave en la formación de liderazgo, el pensamiento estratégico y el soporte institucional, consolidándose como el principal proyecto para eclesiástico surgido de la misión de la Iglesia evangélica en la República Dominicana.

Desde su himno institucional —compuesto por Rafael Danilo Grullón y José Rafael Dúnker— la Universidad Nacional Evangélica proclama con claridad su misión, visión y fundamentos filosóficos: una educación que rinde culto a la verdad, que forma al ser humano integral y que reconoce que el temor de Dios es el principio de todo saber.

La UNEV ha influido en el desarrollo de la nación porque, desde sus inicios fue concebida con una misión clara, una visión trascendente, valores definidos y sólidos fundamentos filosóficos. Más allá de lo académico y administrativo, su identidad se expresa en una dimensión institucional intangible: su espiritualidad, su vocación de servicio y su compromiso con la transformación social.

 

Una universidad de la mano de la empresa y la sociedad

Como ha señalado Alicia María Álvarez en un artículo publicado en Listín Diario (01/10/2025), un país que aspira a un crecimiento sostenible necesita una relación sólida entre universidad, empresa y sociedad. Esta conexión no es un lujo, sino una condición esencial para el desarrollo, donde el conocimiento fluye en doble vía y se traduce en resultados concretos.

La universidad no puede encerrarse en sus aulas, la empresa no debe reducir su visión a las cifras, y la sociedad no puede conformarse con soluciones importadas que no responden a su realidad. Ciencia, innovación y educación están llamadas a ofrecer respuestas a desafíos cotidianos como el empleo digno, el desarrollo tecnológico, la protección del medioambiente y el bienestar social.

Cuando estos tres sectores trabajan de manera articulada, surgen ideas que transforman comunidades, productos que conquistan mercados y políticas públicas que se convierten en acciones reales. En este proceso, la comunicación desempeña un papel estratégico: conecta a los actores, construye confianza y hace visibles los logros conjuntos. Es el puente que fortalece el entendimiento mutuo y la cooperación.

Desde nuestra identidad confesional, como Universidad Nacional Evangélica, a este trípode fundamental debemos añadir el aporte de la Iglesia y su influencia en la promoción de los valores cristianos, que han contribuido de manera significativa al progreso moral, social y espiritual de la República Dominicana.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Para vivir la fe - La Universidad Evangélica dominicana: semilla y fruto, cimiento y horizonte