Gobierno cubano impide labor humanitaria evangélica con colectivos vulnerables
Con una gran crisis de salud y alimentaria, el régimen clausura la ayuda cristiana a embarazadas, ancianos y enfermos.
Árbol Invertido · 22 DE AGOSTO DE 2026 · 08:00
En un reciente reportaje publicado en Árbol Invertido, el periodista cubano Yoe Suárez expone cómo el Gobierno cubano, el Partido Comunista y distintas instituciones estatales obstaculizan iniciativas humanitarias impulsadas por iglesias evangélicas en Las Tunas, en medio de una grave crisis sanitaria, alimentaria y social.
En conjunto, el reportaje documenta al régimen cubano como un sistema que no garantiza adecuadamente salud ni alimentación, pero que tampoco permite que iglesias evangélicas y otros actores de la sociedad civil desarrollen libremente labores humanitarias.
La tesis central es que el Estado intenta conservar el control político y el monopolio de la solidaridad, incluso cuando esa intervención perjudica a enfermos, embarazadas, ancianos y personas pobres.
Jornada de salud comunitaria
En Puerto Padre, la Liga Evangélica de Cuba, junto con pastores de iglesias de Cristo, Amigos Cuáqueros, Pinos Nuevos, Metodista, Asambleas de Dios, Bautista, del Nazareno y la Iglesia Católica, organizó una Jornada de salud comunitaria. La iniciativa reunió a médicos voluntarios, habilitó una casa pastoral como espacio de atención y creó una farmacia con medicamentos donados por cristianos y otras personas para beneficiar a vecinos necesitados.
Aunque el Ministerio de Salud Pública inspeccionó los locales y dio su visto bueno, una comitiva integrada por funcionarios del PCC, el MINSAP, el MINJUS, la policía y el ejército intervino cuando la jornada ya había comenzado. Los pastores fueron retenidos durante varias horas, la actividad fue detenida y las autoridades exigieron un permiso que podía tardar hasta 60 días. El caso refleja el control estatal sobre el trabajo sanitario fuera del ámbito oficial y el uso de trámites administrativos para frenar acciones solidarias independientes.
El reportaje sitúa estos hechos dentro de la terrible crisis sanitaria cubana: escasez de medicamentos, deterioro del sistema de salud, inflación y salida de profesionales. En ese contexto, las iglesias evangélicas y otras comunidades cristianas aparecen como canales de ayuda práctica para la población, pero sus iniciativas quedan sometidas a la vigilancia, la burocracia y la represión del sistema cubano.

Mujeres embarazadas y ancianos vulnerables
La segunda parte del reportaje aborda la labor del Ministerio Viento Recio, en Las Tunas. Esta congregación ofreció desayunos gratuitos a mujeres embarazadas con déficit nutricional y, posteriormente, preparó y distribuyó alimentos para ancianos en situación vulnerable que dependían de hogares estatales con carencias materiales y alimentarias.
También en estos casos las autoridades intervinieron, exigieron permisos y ordenaron detener la ayuda.

Pese a la prohibición, numerosos ancianos comenzaron a acudir directamente a la iglesia Viento Recio para recibir comida. El reportaje subraya que la ayuda incluía alimentos preparados por voluntarios de la congregación y que el número de beneficiarios fue creciendo, mientras el hogar de ancianos cercano llegó a cerrar varios días por no tener nada que ofrecer de comida.
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