EE.UU. deja de financiar la agenda globalista e ideológica de la ONU
Ordena la retirada inmediata de 66 organizaciones, convenciones y tratados internacionales para “devolver al país el control pleno de su economía y agenda legislativa frente a directrices globales”.
InfoCatólica · 10 DE ENERO DE 2026 · 08:00
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este pasado miércoles una orden ejecutiva que dicta la retirada inmediata de su país de 66 organizaciones, convenciones y tratados internacionales.
La decisión, que afecta a 31 entidades vinculadas a las Naciones Unidas y a otras 35 organizaciones multilaterales, se fundamenta en la protección de los intereses nacionales y la eliminación de gastos considerados inútiles por la administración republicana.
Para la Casa Blanca muchas de estas instituciones actúan de modo contrario a los intereses de la nación, representan un derroche de fondos públicos y promueven programas ideológicos que colisionan con la soberanía estadounidense.
Con este decreto, Washington no solo cesa su participación en las deliberaciones, sino que corta de manera inmediata la financiación a estas estructuras, cumpliendo así una de las promesas electorales de la administración para dejar de subvencionar a organismos que el Ejecutivo considera irrelevantes.
Es un movimiento que busca devolver al país el control pleno sobre su economía y su agenda legislativa frente a las directrices globales
A partir de ahora, el Departamento de Estado y las agencias pertinentes tienen instrucciones de iniciar los trámites de notificación de salida de forma inmediata. Aunque algunos tratados prevén periodos de preaviso de hasta un año, la orden ejecutiva es clara al instruir el cese de toda actividad y financiamiento en la medida en que la legislación vigente lo permita, consolidando así el giro de Washington hacia un unilateralismo basado en el interés nacional y la eficiencia del gasto público.
Independencia energética y ruptura con la ortodoxia climática
Entre las salidas más destacadas se encuentran la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la Alianza de Civilizaciones.
El impacto más significativo de la orden se concentra en el ámbito medioambiental y energético. Al abandonar la CMNUCC, tratado ratificado originalmente en 1992 bajo la presidencia de George Bush, Estados Unidos se desvincula del marco legal que sustenta los Acuerdos de París y las cumbres anuales del clima. La administración argumenta que la permanencia en estos foros suponía una carga regulatoria y financiera excesiva que lastraba el desarrollo de la industria nacional.
La retirada se extiende a organismos científicos y técnicos, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Asimismo, Washington abandona la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y el Foro Internacional de Energía (IEF), apostando por una política de libertad energética que prioriza la fortaleza económica nacional sobre los compromisos de descarbonización impuestos desde el exterior.
Defensa de valores institucionales y rechazo a la agenda ideológica
Más allá del sector energético, la orden ejecutiva pone fin a la participación en entidades que, según la administración, promueven una «ideología progresista» y políticas de igualdad que perjudican el principio del mérito.
Entre estas se encuentran ONU Mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la Agencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo. También destaca la salida de la Alianza de Civilizaciones, organización nacida en 2005 bajo el impulso de Kofi Annan a propuesta del entonces presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y que se centraba en el fomento del pluralismo religioso y la diversidad cultural.
Otras organizaciones afectadas por el recorte de la administración Trump incluyen el Foro Global contra el Terrorismo, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral y diversas comisiones de asesoramiento sobre migración y derechos laborales. Desde la Casa Blanca se ha insistido en que estas entidades impulsan «causas radicales» que chocan frontalmente con la autonomía legislativa de los Estados Unidos.
Reacciones internacionales y nuevo escenario diplomático
La decisión de Washington ha generado críticas inmediatas por parte de diversos organismos y aliados internacionales. El secretario ejecutivo de la Convención de la ONU para el Clima, Simon Stiell, ha lamentado la medida, mientras que el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, la ha calificado de desafortunada, recordando el peso de Estados Unidos como segunda potencia emisora. No obstante, la administración republicana mantiene su rumbo de firmeza en política exterior, coincidiendo este anuncio con una fase de agresividad diplomática tras la reciente intervención militar en Venezuela, que resultó en la detención de Nicolás Maduro.
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