La falsa ciencia está en crecimiento

El sesgo seudo ‘científico’ por justificar lo ‘políticamente correcto’ es más que evidente. 

08 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 08:00

Logan Voss, Unsplash,tubo ciencia, investigación
Logan Voss, Unsplash

La ciencia se presenta en nuestro mundo actual como sinónimo de panacea iluminadora y tótem incuestionable de la verdad. Sus métodos presumen del fulgor de la objetividad y sus representantes se consideran a sí mismos apóstoles de la certeza y del conocimiento más avanzado.

Sin embargo, la realidad se parece cada vez menos a esta utopía laica. Su prestigio ha venido decayendo seriamente desde el siglo pasado al compás de su contubernio con tóxicas modas ideológicas. Es difícil olvidar, por ejemplo, el papel justificador y mercenario que tuvo la ciencia en movimientos tan aborrecibles como la higiene racial o la eugenesia. Definitivamente, ni es infalible ni es siempre íntegra. 

Los años transcurridos desde entonces no parecen haberle hecho enmendar sus errores.

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En la edición del 16 de julio 2021 de la revista Science se nos informa de los resultados de la “Encuesta Nacional Holandesa sobre Integridad en la Investigación”, realizada entre 6.800 científicos, cuyas conclusiones son devastadoras: “Más de la mitad de los científicos neerlandeses incurren regularmente en prácticas de investigación cuestionables, y uno de cada 12 admite haber fabricado o falsificado los resultados de la investigación”. Los analistas por su parte concluyen que, al tratarse de una confesión pública, la verdad podría ser peor.

Esto no parece haber asombrado a los especialistas en la materia que, ante el estudio holandés, no dudaron en recordar estudios anteriores sobre integridad científica.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad Stanford (2009) titulado “¿Cómo fabrican y falsifican la investigación muchos científicos? Una revisión sistemática y metaanálisis”. Este estudio ya había descubierto que “1,97% de científicos admiten haber fabricado, falsificado o modificado datos o resultados al menos una vez, y hasta 33,7% admiten otras prácticas de investigación cuestionables”.

Otros estudios llegan a conclusiones similares. Queda claro, entonces, que no sólo hay un creciente desprestigio de la ciencia, sino que son los propios científicos los que lo ocasionan.

Un efecto colateral de esta pendiente resbaladiza es el surgimiento de una corriente “deconstruccionista” del paradigma científico en general.

Una muestra representativa de éste apareció en la revista Muy Interesante de enero 2021 con el artículo titulado “La ciencia es mi pastor”.

Allí se afirmaba que “para los historiadores y sociólogos posmodernos de la ciencia, esta no descubre leyes naturales, sino que llega a consensos influidos por la ideología dominante. La ciencia no sería más que un constructo social”. Su razonamiento —algo surrealista— no sería completamente desechable ya que, desde hace un buen tiempo, el sesgo “científico” por justificar lo “políticamente correcto” es más que evidente. 

Basta que retrocedamos hasta el sábado 15 de diciembre 1973, por ejemplo, para asistir a la bochornosa escena en el Moscone Center de San Francisco, California (EE.UU.) donde la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), por una simple votación y sin ningún estudio científico previo, retiró la homosexualidad de su Manual de Trastornos Mentales, el DSM-II.

A partir de allí se incrementó progresivamente el financiamiento y la publicación de todo tipo de investigaciones científicas “progresistas” (aunque no tuvieran mérito) y se empezaron a vetar aquellas que eran consideradas “indeseables”.

Esto quedó claramente demostrado en 2018 cuando tres académicos —Helen Pluckrose, James A. Lindsay y Peter Boghossian— publicaron premeditadamente, durante un año entero, falsos artículos académicos sobre cuestiones de “género, raza o sexualidad” en prestigiosas revistas, sin mayor problema.

Parece que la verdadera ciencia se está perdiendo. Sus raíces de objetividad realista, que nacieron del antiguo consenso judeo-cristiano de Europa, se están secando por causa del evidente pacto que mantiene con la ideología “progresista”.

Algo debe hacerse al respecto o lo único que nos quedará en poco tiempo será falsa ciencia.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Desde el Sur - La falsa ciencia está en crecimiento