‘La Odisea’ de Christopher Nolan y el pecado original
La adaptación del director Christopher Nolan "deja claro el poder destructivo del hombre y la imposibilidad de una salvación puramente humana".
Agencias, Youtube, Church Life Journal, Religión en Libertad, The Christian Post · EE.UU. · 06 DE AGOSTO DE 2026 · 08:00
‘La Odisea’ del director Christopher Nolan es uno de los grandes estrenos de este verano y hasta la fecha ya ha superado los 900 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en una de las películas más exitosas de este 2026.
El film de casi tres horas ofrece al público la visión del cineasta británicoestadounidense sobre esta épica obra atribuida al poeta griego Homero, un texto clave de la civilización occidental porque según los analistas, es el gran mito fundador de la literatura de viajes que establece arquetipos universales sobre la identidad, la astucia frente a la fuerza bruta, la lealtad y el anhelo fundamental del ser humano por volver al hogar.
Actualmente, la cinta es la cuarta película más taquillera de Nolan, y la más exitosa de su protagonista, Matt Damon, cifras que la colocan en el ojo mediático para ser interpretada desde diferentes ópticas.
Controversias antes de su estreno
Aunque había sido descrita por los primeros críticos como "asombrosa" y un "evento cinematográfico imperdible", los tráileres antes de su estreno recibieron reacciones negativas por parte de algunos espectadores en internet, al considerarla woke, por tener en su casting a la actriz transgénero Elliot (Ellen) Page, que interpreta a Sinón, o la elección de Lupita Nyong'o, una actriz afrodescendiente, para interpretar a Helena de Troya, que en la obra original es descrita como una mujer de piel clara o blanca.
Incluso el CEO de SpaceX, Elon Musk, escribió textos como: “Nolan profanó a Homero y se arrastró de rodillas solo para cumplir con las reglas ‘woke’ necesarias para ganar un Óscar…”, reseñó The Christian Post el 8 de julio a propósito de lo escrito por el magnate.
Después de su estreno, algunas personas mantuvieron este punto de vista, como el periodista venezolano Rory Branker, que escribió en su blog sobre un método para desarmar “una cultura sin disparar un solo tiro, con la propia cultura pagando la entrada y agradeciendo el espectáculo”.
También opinó: “Esa es la operación central de la ideología que hoy llamamos woke, y esta película es su obra maestra involuntaria. No consiste en incluir a nadie ni en ampliar ningún relato. Consiste en enseñarle a una civilización a avergonzarse de sus propios fundadores. En convertir la herencia en deuda y el orgullo en culpa. Un Occidente que aprende a ver a Odiseo como un criminal que debe autoexiliarse, un Occidente que ha aceptado, sin darse cuenta, el veredicto de sus adversarios sobre sí mismo. Se lo entrena para el arrepentimiento perpetuo. Y un pueblo entrenado en el arrepentimiento es un pueblo desarmado, incapaz de defender aquello por lo que ya pidió perdón”.
‘La Odisea’ y el pecado original
Otro análisis (con spoilers) que surge de este éxito mundial del film, es el publicado por Samuel Korb en Church Life Journal con el nombre de “El caballo de Troya reinventado: El pecado original en la Odisea de Nolan”.
Este estudiante de doctorado en Teología Sistemática en la Universidad de Notre Dame y columnista en revistas como Modern Theology, Communio y The Scottish Journal of Theology, opina que la nueva cinta, se presenta inesperadamente como una película apocalíptica.
“Al recurrir a los orígenes del canon occidental y ver en él no solo el fundamento, sino también el colapso de la civilización, Nolan se adentra inesperadamente en el contexto teológico del pecado original. El caballo de Troya representa esa transgresión ancestral de la ley divina que enfrenta a la sociedad consigo misma, destruyéndola desde dentro” escribió Korb.
En su artículo, no se enfoca en presuntas intenciones conspirativas detrás del film, ni analizar la fidelidad exacta de Nolan a Homero, sino más bien le interesa mostrar cómo el director dialoga con ideas cristianas para otorgar un significado moral distinto al mito clásico.
Para llegar a eso, evoca al filósofo y poeta italiano, Dante Alighieri, que en sus textos “encuentra a Odiseo en el octavo y penúltimo círculo del infierno, el círculo del engaño, por la traición que perpetró con el caballo de Troya”.
Para Korb, Dante considera a Odiseo como el paradigma del vicio de la curiosidad, es decir, el deseo de conocimiento y experiencia sin límites morales. Pero es ante todo el engaño del caballo de Troya lo que merece la condenación de Odiseo.
“Ni Homero ni Nolan narran la historia de Odiseo con una concepción cristiana del infierno en mente, y sin embargo, podemos decir por analogía que el Odiseo de Nolan considera su papel en el caballo de Troya como un acto condenable”, explicó el columnista, citando dialogos originales de la película de Nolan.
Para Korb, en el mundo de la Odisea de Nolan, el caballo de Troya es el pecado original, la violación primigenia e histórica de la ley divina que explica por qué una sociedad pacífica es, en última instancia, imposible.
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La Xenia
Otro aspecto muy mencionado por Samuel Korb en su análisis es la Xenia, que era la ley sagrada de la hospitalidad en la antigua Grecia, que exigía dar comida, bebida, baño y refugio a cualquier viajero o extranjero antes de preguntarle su nombre, bajo la creencia de que los dioses podían disfrazarse de mendigos para poner a prueba a los mortales.
“Aunque la interpretación de Odiseo que hace Nolan difiere de la de Homero, ambas versiones de la historia tienen el tema de la xenia como eje central de la narrativa”, explicó el autor, que profundiza como en muchos sentidos, “Odiseo es víctima de la anarquía que surge al desobedecer esta ley, y su regreso a casa, junto con la matanza de los pretendientes, representa la justa restauración de la ley divina”.
Añadió: “El Odiseo de Homero regresa a casa, se venga de los pretendientes y concluye la historia en paz... El Odiseo de Nolan no tiene tanta suerte; debe lidiar con el peso del conocimiento, con la certeza de que sus acciones tienen el poder de destruir una civilización”, una visión que el columnista asemeja a lo transmitido en otra película de Nolan: “Oppenheimer”.
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Simone Weil
Sobre esta visión apocalíptica, Korb también hace mención en su artículo a la filósofa francesa Simone Weil, que en 1940, con su propia civilización al borde de la autodestrucción, escribió un ensayo titulado “La Ilíada , o el poema de la fuerza ”.
El columnista explica que el texto de la famosa activista concluye con un tono igualmente ominoso que la Odisea de Nolan, sin embargo, Weil también considera un mundo que Nolan no contempla, ni en la Odisea ni en sus otras películas: el de los Evangelios.
“Aquí el espíritu griego se revela no solo en el mandato dado a la humanidad de buscar, por encima de todo bien, «el reino y la justicia de nuestro Padre Celestial», sino también en el hecho de que el sufrimiento humano queda al descubierto, y lo vemos en un ser que es a la vez divino y humano. Los relatos de la Pasión muestran que un espíritu divino, encarnado, es transformado por la desgracia, tiembla ante el sufrimiento y la muerte, y se siente, en lo más profundo de su agonía, separado del hombre y de Dios”, texto de Weils citado por Korb.
Finalmente, el columnista reflexiona que la adaptación de Nolan, dentro de sus imperfecciones, logra plantear la cuestión de los fundamentos y orígenes de la civilización, y del crimen que fractura esos cimientos, "dejando en el público una profunda conciencia del poder destructivo de la transgresión y de la imposibilidad de una salvación puramente humana".
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