El ‘cristianismo’ a lo Lily Phillips

Tras ‘convertirse’ a Cristo y ‘bautizarse’ asegura ser cristiana, pero siguiendo con su ‘trabajo’ en la industria porno.

25 DE ENERO DE 2026 · 08:00

Lily Phillips,Lily Phillips
Lily Phillips

Cada vez que nos toca anunciar la conversión de cualquier persona con una vida pasada marcada por graves pecados de repercusión social, solemos decir ‘la ex...’ o ‘el ex...’; dando a entender que al convertirse genuinamente a Cristo la persona deja su pasado vergonzoso y se transforma por el poder del Espíritu Santo en una ‘nueva criatura espiritual’; tal y como lo afirman las Escrituras (2ª Corintios 5:17; Juan 1:12-13, 3:5-8).

De hecho, alguien un día irónicamente me dijo: ‘Los cristianos evangélicos están conformados por pura gente con gran prontuario y ahora todos son ex’; mi respuesta al respecto no fue tanto teológica como testimonial. Le respondí que no existió ni existe un ser humano sobre la tierra que no sea pecador (Romanos 3:22-23).

Ustedes se fijan en los creyentes renacidos en Cristo, precisamente porque ninguna otra religión cambia al ser humano ni lo regenera, sólo Jesucristo; así que quienes rinden su vida genuinamente a Cristo pasan de ser ex pecadores condenados a hijos de Dios perdonados, justificados y transformados por el poder del Espíritu Santo.

Jesús dijo claramente: «El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos... Así que, por sus frutos los conocerán» (Mateo 7:18-20). Esto lo expresó nuestro Señor al término de su espléndido Sermón del Monte (Mateo 5-7), dando a entender con ello que los verdaderos cristianos-discípulos de Él, serán gente reconocida por sus frutos espirituales («el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre y dominio propio»; Gálatas 5:22-23), más que por sus palabras, por muy elocuentes que sean, ni siquiera por su accionar cristiano: profetizar, echar fuera demonios, hacer milagros, entre otros dones y ministerios.

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Vamos con el evangelio según Lily

¿Por qué hacemos una introducción tan larga para hablar del caso de Lily Phillips? Por sus declaraciones y respuestas a sus críticos tras ‘convertirse’ a Cristo y ‘bautizarse’, asegurando que “aunque soy cristiana, no pienso dejar mi trabajo pronto”. ¿Y a qué se dedica la joven Phillips? A desnudarse, prostituirse ante las cámaras haciendo videos de contenido pornográfico, incitando a los que consumen tales contenidos a incurrir en graves pecados que conforman el gran conjunto de inmoralidades conocido como fornicación; donde Lily es la gran vedette del diablo.

La joven de 24 años defendió su fe y prometió seguir creando contenido pornográfico, afirmando que “mi relación con Dios es personal y continua, no definida por la aprobación pública”. El asunto es que a Lily no sólo no le importa la ‘aprobación pública’, sino que tiene muy en poco la aprobación divina, pues la Biblia es tajante al calificar su ‘trabajo’ como grave inmoralidad. El apóstol Pablo hace varios cuestionamientos que de seguro quien la bautizó jamás se lo enseñó:

«¿Acaso no saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Voy entonces a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? [peor aún, ella es una prostituta convicta y confesa] ¡De ninguna manera! ¿Acaso no saben que el que se une con una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? La Escritura dice: “Los dos serán un solo ser”. Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él. Huyan de la inmoralidad sexual [Lily no huye, se exhibe con orgullo e incita a otros a hacerlo y pagar por verla pecando]. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, ocurre fuera del cuerpo; pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios» [‘de Dios’, Lily, ya no es tu cuerpo y menos de los cientos con quienes fornicas y te prostituyes públicamente] (1ª Corintios 6:15-20. énfasis añadido).

La ‘actriz’ de OnlyFans se defendió de sus críticos señalando: “Entiendo que mi fe y mi trabajo no encajan perfectamente con las expectativas de todos sobre cómo debería ser un cristiano. He dedicado mucho tiempo a reflexionar, orar y ser honesta conmigo misma sobre ambos”. Phillips agregó que su relación con Dios es “personal, continua y arraigada en la gracia, no en la aprobación pública o la perfección moral”.

«Como el perro vuelve a su vómito, así el necio vuelve a su necedad» (Proverbio 26:11).

No sólo el ‘trabajo’ de Lily no encaja, sino que es totalmente opuesto a la Palabra de Dios, ese Señor a quien ella dice pertenecer.

¿Cómo debería ser un cristiano?: una persona que se rinde totalmente a Cristo, obedece su Santa Palabra, no es de tropiezo ni tentación a nadie, somete su carne al señorío de Jesús, permite que el Espíritu Santo le transforme, no practica las obras de la carne, vive pudorosamente, no comparte su cuerpo con cientos de hombres, sino sólo con su esposo; no hace de la fornicación y el adulterio su modo de vida, y cientos de cosas más con las cuales Dios no está de acuerdo con ella.

Dice estar ‘arraigada en la gracia’, pero a leguas usa la gracia como patente de corso para pecar y arrastrar al pecado a todos con los que comparte su cuerpo como mercancía y a quienes pagan por verla pervertirse en un placer fingido y destructivo. Sabemos que no debemos estar pendientes de ‘la aprobación pública’, Lily, pero otra cosa muy diferente es que la gente, y más a quienes conocemos la Biblia, el Señor nos pide que sepamos quienes son y quienes no son cristianos por sus frutos espirituales.

Lily se queja de la crítica respecto a que le reprochan su estilo de vida y ella alega no tener ‘perfección moral’, ciertamente nadie es perfecto, pero de ahí a ser un depravado sexual que vive de la prostitución y la pornografía, presume ser cristiana y tiene el descaro de bautizarse, y consigue a un ministro que la bañe, perdón, la ‘bautice’ sin arrepentimiento y sin identificación con Cristo.

Por si ella y quien la bautizó no lo saben, el bautismo cristiano bíblico es un acto de identificación con la «muerte al pecado» en la inmersión y «renacimiento a una nueva vida en Cristo» al salir del agua, una ordenanza de Jesús para los creyentes que representa su fe, arrepentimiento y compromiso de seguir a Dios, simbolizando la purificación y la entrada a la familia de Dios, una señal externa de una obra interna de fe, que se realiza por inmersión en agua, representando la sepultura y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-4).

¿Cómo dice Lily que se identifica con Cristo si no está arrepentida de su inmoral ‘trabajo’, por lo que no se identifica con la muerte del Señor y mucho menos con la purificación de una nueva conciencia y vida para vivir acorde con la Iglesia, la familia de Dios? ¿A qué pecado está muriendo ella para asegurar que ha resucitado junto con Cristo que es santo desde la eternidad? Ambas preguntas son también para quien la bautizó, que se supone que la estará discipulando bajo una ‘gracia y un cristianismo’ a lo Lily Phillips.

Lily debería leer un poco la Biblia para entender que el bautizarse o rebautizarse no la salva, no le perdona su vida licenciosa, no la exime de su responsabilidad por hacer tropezar y caer a miles de personas por el contenido que produce con su ‘trabajo’ y que si no se arrepiente genuinamente vivirá bajo el engaño del diablo y poniendo en riesgo el destino eterno de su alma.

Este tema da para mucho más, pero no queremos hacer leña del árbol caído ni convertirnos en los jueces de la mujer adúltera de Juan 8, a quien, por cierto, Jesús no bautizó, pero si le dijo: «Vete y no peques más»; no así Lily Phillips, quien vive un cristianismo hecho a su medida, de gente que se bautiza, pero sigue pecando e induciendo a miles a pecar.

Dios tenga misericordia de ella y de quienes viven su fe en Cristo diametralmente opuestos a lo que ordenó Él mismo en su eterna Palabra.

A todos los que viven un ‘cristianismo’ a lo Lily Phillips, les dejamos estos versículos para su reflexión, esperando que el Espíritu Santo los lleve a un genuino arrepentimiento:

  • «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?”. Entonces les declararé: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”» (Mateo 7:21-23).
  • «A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo hundieran en el fondo del mar [que lo mataran antes...]. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquél por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te llevan a pecar, córtatelos y deséchalos. Es mejor que entres en la vida cojo o manco, y no que tengas las dos manos o los dos pies y seas echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo y deséchalo. Es mejor que entres en la vida con un solo ojo, y no que tengas los dos ojos y seas echado en el infierno de fuego» (Mateo 18:6-9, énfasis añadido).
  • «No, y les digo de nuevo, a menos que se arrepientan, ustedes también perecerán [perecer eternamente]» (Lucas 13:5, énfasis añadido).
  • «Él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2ª Corintios 5:15).
  • «Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los homicidas, los que incurren en inmoralidad sexual, los hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda [la eterna]» (Apocalipsis 21:8, énfasis añadido).

No importa si me llaman «crítico», a los apologistas suelen llamarlos así quienes no desean reconocer y vivir la verdad de las Escrituras.

Por eso voy a cerrar con dos preguntas al ministro que bautizó a Lily Phillips, que tal vez les sonarán irónicas a muchos, pero que es necesario hacerlas: ¿recibiría él los diezmos y las ofrendas de lo que gana la impenitente Lily con su ‘trabajo’ o simplemente la ‘sumergió en agua’ y ya? ¿Qué Biblia usará este hombre para discipularla?

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Clarinada venezolana - El ‘cristianismo’ a lo Lily Phillips