¿Legisladores queriendo ocupar el lugar de Dios?

¿Quién ha dicho a políticos y legisladores que tienen autoridad para cambiar las leyes divinas?

15 DE MAYO DE 2022 · 08:00

Kendall Hoopes, Unsplash,Congreso EEUU
Kendall Hoopes, Unsplash

Hemos visto con no poco asombro el hecho de que legisladores de diferentes naciones del mundo se han dado a la tarea de legislar sobre asuntos eminentemente morales y tocante al desarrollo de la vida, de materias que únicamente son responsabilidad de Dios.

Los legisladores modernos se han atrevido a cambiar y legalizar sobre la sexualidad, el matrimonio y hasta sobre la vida de los niños en gestación; contraviniendo el mandato divino establecido por Dios desde la creación misma. Ya el hecho de legislar sobre lo que el Señor ha establecido en su sola potestad es una acción temeraria con catastróficas consecuencias.

Dios creó al ser humano como varón y hembra únicamente y ordenó que se unieran en matrimonio heterosexual, pero gobernantes y legisladores movidos por una perversa agenda política, se creyeron con la autoridad de elaborar leyes que contravienen el mandato divino; llegando al extremo de legalizar el asesinato de seres humanos en plena gestación prácticamente hasta el instante de su nacimiento y están procurando asesinarlos hasta recién nacidos.

¿Quién le ha dicho a los políticos y legisladores que tienen autoridad para cambiar las leyes divinas? ¿De dónde sacaron el alegato de cambiar el matrimonio normal, cambiar el sexo con el que una persona nació y acabar con la vida de un ser indefenso en contra de la creación divina? ¿Desde cuándo los hombres pueden legislar por sobre lo creado y establecido por Dios?

Para colmo de males, ahora los parlamentarios pasaron de legislar sobre la moral y la creación divina, y se han dado a la tarea de legislar sobre las Sagradas Escrituras contenidas en la Biblia. Ahora los congresistas brasileños se han creído con la autoridad de legislar («proteger la integridad» de la Biblia).

Resulta que los legisladores de Brasil han incursionado en el campo de la teología y de la traducción de las Escrituras, a través de un proyecto de ley de autoría del diputado pastor sargento Isidório (Avante-BA) quien habló en la tribuna de la Cámara en su defensa de la Biblia. El parlamentario argumentó que la Biblia es un libro sagrado utilizado por diferentes fuentes religiosas, por lo que debe existir una ley que proteja la integridad de su contenido.

Aunque la intención es buena, no les corresponde a los parlamentarios legislar sobre la Palabra de Dios, por muy numerosa que sea la población cristiana de Brasil; la Iglesia como «columna y baluarte de la verdad» tiene organizaciones dedicadas a la traducción y depuración de las Sagradas Escrituras, por lo que es absurdo que unos parlamentarios asuman el derecho, según la propuesta de ley: «prohibir cualquier alteración, edición o adición a los textos de la Santa Biblia, compuesta por el Antiguo y Nuevo Testamento en sus capítulos o versículos, y se garantiza la predicación de su contenido en todo el territorio nacional».

Ante este proyecto de ley han surgido voces opuestas, como es normal y hasta sensato. Una de ellas es la del líder del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en la Cámara, el diputado Sâmia Bomfim (SP), quien se opuso a la propuesta, alegando: «No corresponde al Parlamento interferir con objetos de naturaleza religiosa y sagrada. ¿Cuál sería el texto original de la Biblia si dentro del mismo cristianismo hay varias religiones?».

Por su parte, el diputado Gilson Marques (Novo-SC) También elevó sus cuestionamientos, según Poder360: «El texto ya ha sido cambiado varias veces, en varios idiomas y diferentes versiones, ¿es el Parlamento el que decidirá cuál es el texto correcto?», cuestionó.

Dentro del ámbito cristiano existen varias versiones de la Biblia, unas más modernas que otras, que son usadas por todos sin problema alguno y ninguna organización cristiana se ha atrevido a descalificar ninguna versión, a menos que sean aquellas que han cambiado el contenido para satisfacer dogmas personalistas, como el caso de versión de los colectivos LGBTIQ+, la de los mormones y la de los testigos de Jehová, grupos religiosos que no son reconocidos como cristianos.

A medida que pasa el tiempo crece nuestro asombro acerca de lo que son capaces de hacer los hombres investidos de poder ejecutivo y legislativo, su atrevimiento es tal que han osado, sin temor alguno al Señor, de legislar a Dios.

Algo así como querer corregir, complementar o cambiar lo que el Altísimo estableció desde la misma eternidad y lo manifestó en la creación.

Dios es perfecto, eterno y no cambia, lo que Él ha establecido es inalterable, o el hombre lo acepta o sencillamente se rebela contra Dios acarreando la gravedad de las consecuencias. Es ridículo pretender usar las temporales posiciones parlamentarias para legislar lo que en Dios es eterno e inalterable. Pero hasta ese bajo nivel de insensatez ha llegado el hombre.

¡Dios tenga misericordia de la humanidad perdida!

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Clarinada venezolana - ¿Legisladores queriendo ocupar el lugar de Dios?