Evangélicos de Ceuta se coordinan en una respuesta conjunta a la grave crisis migratoria
Iglesias y ministerios evangélicos de la ciudad coordinan la ayuda, repartiendo alimentos y literatura cristiana entre los miles de migrantes que permanecen en las calles. Describen una ciudad que sigue desbordada.
Protestante Digital · 08 DE AGOSTO DE 2026 · 08:00
Una semana después del mayor colapso migratorio que ha vivido Ceuta en su historia reciente, las iglesias evangélicas y ministerios presentes en la ciudad se están coordinando para poner en marcha una estrategia común para dar respuesta a las necesidades que se presentan, tanto en la atención a los miembros de las iglesias como en la ayuda de primera necesidad a los miles de migrantes que continúan vagando por la ciudad.
Así lo ha contado a Protestante Digital Javier Santolaria, pastor de Casa de Alabanza, la congregación evangélica más antigua de Ceuta, fundada hacia 1958, que tomó la iniciativa de convocar esa reunión esta misma semana.
Crean una red de apoyo social evangélica
“Decidimos reunirnos las diferentes iglesias evangélicas y ministerios de la ciudad, convocar una reunión de urgencia”, explica Santolaria. El objetivo era claro: no duplicar esfuerzos, identificar necesidades reales y ver dónde podían sumar más trabajando juntos. A la reunión acudieron representantes del Centro Betel, el Centro Remar y la asociación Más Vida, entre otros.
El resultado fue la creación de una red de apoyo social que ya está en funcionamiento. De lunes a viernes, equipos de voluntarios reparten bolsas de alimentos básicos a grupos de migrantes asentados en la periferia de la ciudad, algunos en zonas alejadas del centro urbano. Junto a la comida, distribuyen literatura cristiana: Más que un carpintero en francés y en árabe, y el Sermón del Monte también en árabe. “Son muchas horas las que están sin hacer nada. Esperamos que el Señor pueda tocar muchas vidas”, dice el pastor.
El número de migrantes que todavía siguen en Ceuta no ha sido confirmado por las fuentes oficiales, aunque se estima que miles de personas, entre ellos muchos menores, continúan en las calles y barrios de una ciudad que sigue en shock por lo ocurrido hace siete días.
“Miles de migrantes siguen aquí”
La coordinación entre iglesias responde a que la ciudad de Ceuta está aún lejos de volver a la normalidad. “A veces las noticias no son realistas con lo que el ciudadano de a pie vive aquí cada día, sobre todo en la periferia. Las barriadas siguen llenas. Estamos hablando de miles de personas todavía en la ciudad”. La consecuencia es un clima de inseguridad que lleva a que muchos vecinos eviten salir, o solo hacerlo para lo imprescindible.
Santolaria confirma que a pesar de que se ha incrementado la presencia policial y militar en las calles, los altercados continúan, aunque no todos lleguen a los medios.
A eso se suma la tensión por el inicio del curso escolar. La posibilidad de habilitar dos centros educativos para acoger a menores no acompañados ha generado protestas entre los padres. “Son problemas que se van añadiendo”, resume Santolaria.

Más presencia policial, pero insuficiente
La llegada de refuerzos de policía y guardia civil desde la península, y el despliegue del ejército en puntos estratégicos —accesos a supermercados, gasolineras—, ha dado algo de tranquilidad a los vecinos.
“Se nota”, reconoce el pastor. Pero la proporción sigue siendo abrumadora: “Por muchos que vengan, cuando estamos hablando de miles de personas, te queda la sensación de que falta más”.

El coste humano en primera línea
Entre quienes llevan días al límite está la esposa del pastor Santolaria, enfermera en un centro de salud de la ciudad. Desde el primer día de la crisis fue destinada al Tarajal para atender a quienes llegaban. “No solo llegaban heridos. Llegaban también adolescentes ya fallecidos”, explica. Las cifras de las ONG presentes en la zona contabilizan más de 140 fallecidos en España y Marruecos de los 70.000 que se calcula que pudieron entrar en 24 horas.
Ese impacto emocional se une a una carga de trabajo que ha aumentado por la necesidad de atender a más personas, muchos de ellos con diferentes necesidades físicas y también emocionales.

Del zoom al culto presencial
El domingo posterior al estallido de la crisis, Casa de Alabanza se reunió por videoconferencia. “Imagínate: en cinco o seis horas, en tu ciudad han entrado más de 70.000 personas sobre una población de 85.000. Te quedas en shock”. Por prudencia y siguiendo los consejos de las autoridades, este pasado domingo no abrieron las puertas del local de la iglesia. Pero este domingo, si todo va bien, esperan volver a reunirse de forma presencial.
La congregación refleja la diversidad que caracteriza hoy a Ceuta: familias de Venezuela, México, Argentina y Colombia conviven en una iglesia que lleva más de seis décadas siendo referencia del protestantismo en la ciudad.
El pastor se ha mostrado asimismo agradecido por las muestras de solidaridad que le han llegado de otros creyentes de España. “Les pedimos que sigan orando por nosotros, porque no es fácil. Todo esto que ha sucedido se suma a los quehaceres y las preocupaciones cotidianas, y necesitamos fuerzas y ver la mano de Dios obrando”, concluye.
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