México | El crimen organizado tiene a los líderes cristianos como objetivo
Los cristianos mexicanos que marcan la diferencia en su comunidad son vistos como enemigos por los cárteles y criminales.
Puertas Abiertas · 10 DE ENERO DE 2026 · 12:00
En medio de una ola creciente de violencia que afecta a diversas regiones de México, los líderes cristianos se han convertido en blancos de ataques del crimen organizado.
Según informes de organizaciones cristianas, México es hoy uno de los países más peligrosos de América Latina para los líderes cristianos. En muchas comunidades, las iniciativas cristianas -especialmente aquellas que promueven valores opuestos a la cultura criminal- son vistas por los cárteles de la droga como una amenaza directa. Cuando el evangelio logra apartar a jóvenes de las drogas y de actividades ilegales, los grupos criminales suelen responder con violencia, buscando silenciar voces de transformación moral y social.
El Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina (OLIRE) ha identificado que, en México, las actividades pastorales y, en general, el comportamiento religioso influyente dentro de la sociedad, especialmente en áreas que son cooptadas por grupos criminales, ponen en riesgo la integridad física y el bienestar de los ministros religiosos, feligreses e incluso de sus familias.
Mientras organizaciones religiosas constituyan un obstáculo para ellos, sus miembros y líderes son hostigados y amenazados para debilitarla y evitar su influencia en la sociedad, y especialmente en los jóvenes. Los ataques pueden provocar desde daño material a lugares de culto, secuestros y extorsiones hasta amenazas de muerte e inclusive asesinatos.
El desplazamiento es un escenario común para los cristianos evangélicos. La violencia los obliga, a abandonar sus hogares y ministerios, para proteger sus vidas o huir de los enfrentamientos entre grupos criminales, que disputan el territorio. Como resultado centenares de iglesias evangélicas han cerrado para proteger a pastores y creyentes.
Estos ataques revelan una realidad perturbadora: el crimen organizado no solo desafía la autoridad del Estado, sino que también busca activamente silenciar voces que defienden la paz, la justicia y la esperanza en comunidades vulnerables. La iglesia evangélica -históricamente arraigada en regiones rurales y marginadas- se encuentra ahora en la primera línea de esta violencia.
Tiroteos contra lideres cristianos
Jorge Jiménez, investigador de Puertas Abiertas en México, enfatiza el patrón creciente de violencia: “En Michoacán, líderes cristianos han sido atacados recientemente —e incluso asesinados— por el crimen organizado”.
Investigaciones de campo indican que estos ataques sugieren una estrategia deliberada de intimidación y control territorial. Según Jiménez, la iglesia de Morelia dejó claro que estos incidentes representan una tendencia más amplia y profundamente preocupante, que coloca a líderes religiosos en alto riesgo en áreas controladas por el narcotráfico y el crimen organizado.
Jiménez subraya que los llamados a la justicia y a la protección de los líderes cristianos no son meramente reclamos religiosos. “Son demandas urgentes para salvaguardar los derechos humanos y la libertad de culto en un país donde la violencia amenaza, cada vez más, con normalizarse”, añade.
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