¿Viaje fácil a otros planetas?
El viaje planetario se ha puesto de moda. Ya no se promociona con lenguaje místico, sino con argumentos ‘científicos’.
30 DE JUNIO DE 2026 · 08:00
Mirar el firmamento en una noche despejada es abrir el alma a la inmensidad del Universo.
Es también preguntarse por esas lejanas estrellas y mundos titilantes, y soñar con viajar a ellos. Desde el comienzo de la historia este anhelo por alcanzar otros planetas fue el sueño fantasioso de muchos y siempre hubo quienes lo aprovecharon para vender “una forma de lograrlo”.
Uno de estos casos se produjo a comienzos de los años 30’s del siglo XX cuando Abhay Charan, un oscuro vendedor farmacéutico de la antigua ciudad de Allahabad, al noreste de la India, abandonó a su familia para convertirse en predicador de la religión hindú.
Por su conocimiento del inglés sus mentores lo hicieron candidato para “difundir el mensaje” fuera de las fronteras nacionales.
Es así que, en 1965, Charan viajó a Estados Unidos bajo el seudónimo de Bhaktivedanta Swami Prabhupada y fundó allí la secta Hare Krisna que fue seguida por muchos hippies. El culto creció por diferentes países hasta que la muerte de Charan —y muchos juicios en su contra por abuso sexual de niños— produjo su debacle.
Hasta entonces, Charan había convencido a muchos y sus ideas se difundieron. En 1977 había escrito, entre varios libros, uno corto titulado “Viaje fácil a otros planetas”. En él —y en menos de 50 páginas— Charan pretendía haber resuelto el anhelo de los viajes humanos, un problema con el que, aún hoy, la ciencia sigue luchando.
¿Cómo se podía viajar “fácil” a otros planetas? Según Charan uno “puede trasladarse a otros planetas mediante el proceso de bhakti-yoga […] algo tan sencillo como lo es para un hombre ordinario caminar al almacén de comestibles”.
Sólo habría un pequeño requisito antes de lograrlo. El librito establece que el viaje interplanetario sólo puede suceder “después de dejar el cuerpo presente (es decir, después de la muerte)”.
En otras palabras, y en el mejor de los casos concediendo que las ideas de Charan sean ciertas, lo que viajaría a otros planetas no es la persona misma sino, su “alma espiritual”.
Obviamente, la comprobación es imposible, pero muchos le creyeron y le pagaron por ser preparados para el “viaje astral”.
El hecho es que los “maestros” como Charan no desaparecieron con él. Hoy, el “viaje planetario” se ha puesto nuevamente de moda, aunque ya no se lo promociona con lenguaje místico, sino con argumentos “científicos”.
El genetista Chris Mason, por ejemplo, ha escrito un libro titulado “Los próximos 500 años: Ingeniería de la vida para llegar a nuevos mundos” (2021) donde, aunque reconoce que el cuerpo humano no sobreviviría en otros planetas, ensaya un plan detallado de “mejoras genéticas” que podemos realizar para aumentar nuestra capacidad de resistencia fuera de la Tierra y, de esa forma, convertirnos en una especie interplanetaria.
Para esto, sugiere modificar genes específicos con la tecnología CRISPR-Cas9 y editar el epigenoma humano (instrucciones que activan o desactivan los genes) a fin de “encender” nuevas capacidades de forma transitoria.
Sin embargo, los más audaces vendedores del “turismo interplanetario” están ofreciendo una mejor oferta: viajar a otros planetas a través de la “tecnoinmortalidad”, es decir, a través de una “mente basada en software” que reemplace a nuestra actual “mente basada en el cerebro”.
De esta forma, todo el “viaje” se realizaría virtualmente. Martine Rothblatt, auto declarado “transgénero” que cuenta con mucho dinero, defiende con entusiasmo esta idea y ha fundado “Terasem Movement Foundation” con el objetivo de crear réplicas digitales de las personas.
Lo más seguro es que las ofertas de viaje fácil a otros planetas seguirán apareciendo. Y es seguro, también, que muy pocos nos van a aclarar que el que va a viajar a otros mundos nunca serás realmente tú mismo.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Desde el Sur - ¿Viaje fácil a otros planetas?