Aprendamos del éxito de los zoológicos humanos
De 1875 a 1958 se mostró en grandes zoológicos a los ‘humanos inferiores’ o ‘salvajes’.
23 DE JUNIO DE 2026 · 08:00
Se ha preguntado alguna vez cómo fue que nos acostumbramos a tolerar el asesinato prenatal (aborto), el asesinato selectivo (eugenesia), el asesinato por eutanasia y la manipulación biológica humana?
Pues, tal vez, una de las causas que lo explica está en un vergonzoso y, a la vez, desconocido capítulo de la historia occidental: la existencia, por mucho más de medio siglo, de auténticos “zoológicos humanos” en Europa, Estados Unidos y otros países.
Sí, lo leyó bien. En el lapso que va de 1875 hasta, por lo menos, 1958 se vivió una efervescencia de eventos y exposiciones destinadas a mostrar a los “humanos inferiores”, también conocidos como “salvajes”, en grandes zoológicos construidos exprofesamente para su exhibición masiva.
Estos “espectáculos” corrieron paralelos a un tiempo de la historia en que se normalizaba la esclavitud humana y se cosificaba a las personas por su raza o procedencia y, en gran medida, sirvieron como una eficaz herramienta didáctica para inculcar a las masas la radical diferencia que se había establecido entre los “civilizados” y los “bárbaros”.
El primer “zoológico humano” apareció en Hamburgo en 1875 y exhibía un grupo de Lapones (comunidades del norte de Europa no occidentalizadas). Su éxito inusitado provocó que el “evento” se replicara rápidamente por muchos países hasta, inclusive, pasada la II Guerra Mundial.
El último “zoológico humano” parece haber sido parte de la “Exposición Universal en Bélgica” que, en 1958 (10 años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos), exhibía hombre y mujeres africanos en celdas de bambú.
Entre este amplio lapso de tiempo la variedad de los “salvajes” exhibidos se multiplicó con los “recursos” extraídos de las canteras humanas en que se convirtieron los países colonizados por las potencias europeas.
Aunque repulsivos para la mentalidad actual, el éxito que alcanzaron no debería sorprendernos. En una época que se carecía de los grandes medios de comunicación masiva actuales como la radio, la televisión y el cine, los “zoológicos humanos” constituían los parques de diversiones de las masas, eran el Disney del momento y todos anhelaban visitarlos.
Esto hacía que se facilitara su pedagógica función de reforzar el etnocentrismo europeo, normalizar la esclavitud y, fundamentalmente, de establecer el dogma ideológico de que un grupo de hombres puede disponer a su antojo de los demás. Millones de asistentes recibieron el mensaje, lo internalizaron y lo evidenciaron de forma práctica lanzando comida a los “especímenes” enjaulados, como se hace hoy con los animales.
Por esta razón, el adoctrinamiento social fue tan eficaz que en esa época la eugenesia no sólo NO se rechazaba, sino que se promovía abiertamente. Y por eso, también, la idea de la “superioridad de la raza aria” llegó a ser, en oídos del “culto” pueblo alemán, un dulce susurro embrujador y no la salvaje aberración que supone hoy para nosotros.
Muy pocas voces cuestionaron la degradación del valor intrínseco humano que suponían los “zoológicos”.
Max Nordau, intelectual de origen judío, fue una de ellas. Escribió por aquella época un libro contestatario y desafiante: "Degeneración" (1892). Pero la mayoría sucumbió a la corriente y se arrodilló con devota sumisión a la corrección política del momento.
Hoy, vistos a la distancia, los “zoológicos humanos” parecen habernos dejado, más allá del colonialismo y el racismo circunstancial que promovieron, un efecto mucho más duradero y fatal: nos acostumbraron a la idea de que la dignidad humana puede ser pisoteada en nuestras narices sin que eso tenga que inmutarnos.
Es hora de despertar de ese adormecimiento.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Desde el Sur - Aprendamos del éxito de los zoológicos humanos