El abismo ‘cool’ con la generación ‘selfie’

Ya no podemos hablar de brecha generacional sino que hay que empezar a hablar de “abismo generacional”.

24 DE FEBRERO DE 2026 · 08:00

Robiul Islam Pailot, Pixabay,selfie
Robiul Islam Pailot, Pixabay

Un cambio drástico se ha producido entre la generación de las postguerras mundiales y las actuales generaciones de nativos digitales. De hecho, se ha dado de manera tan radical, que ya no podemos hablar de brecha generacional (frase con la que solemos referirnos a la distancia cultural que se produce entre una generación y otra), sino que necesitamos empezar a hablar de “abismo generacional”.

Los adultos y los jóvenes de hoy no sólo se ven diferentes sino que, fundamentalmente, lo son. Ambos no sólo piensan diferente, sino que lo hacen desde categorías y fundamentos muy distintos.

El mundo de los jóvenes de hoy parece haber perdido el ancestral sentido comunitario humano para centrarse, principalmente, en ellos mismos, y su toda su filosofía y razonamiento se asienta más sobre derechos que sobre deberes.

  • Se crían hablando como adultos, pero viven actuando como niños.
  • Respetan todas las ideas, pero no suelen creer en ninguna.
  • Sueñan con grandes ideales personales, pero desprecian el hecho de tener que sacrificarse para lograrlos.
  • Rehúyen el compromiso permanente y terminan atrapados en su propia soledad.
  • Son la generación del aquí y del ahora, del logro rápido y del placer intenso, del aburrimiento permanente y del vacío espiritual. 

>>>>> Sigue el Canal de Evangélico Digital en WhatsApp, actualizado al minuto con los artículos y noticias publicados

Pero no nos apresurémonos a condenarlos tan rápido porque mucha de la culpa por esto es nuestra. Los padres de hoy, que en su gran mayoría tendemos a tener dos o un solo hijo (probablemente la mitad o menos de lo que nosotros tuvimos), les hemos dado en exceso todo lo que, supuestamente, nos faltó y los hemos sobreprotegido tratando de encerrarlos en una burbuja de cristal que calme nuestros temores.

Evitamos en ellos toda frustración posible y hasta hemos defendido y complacido sus grandes caprichos. Por eso, inconscientemente, nos alivia el hecho de que decidan quedarse en casa a practicar su autismo tecnológico, antes que verlos salir a enfrentarse a la vida real. Lo nuestro ha sido un exceso de amor y una escasez de sabiduría.

Y ellos, empoderados por la omnipresente propaganda de sus derechos, han tomado todo lo que han podido para sí mismos y, además, nos han reclamado un trato “igualitario” en casa (salvo cuando se trata de pagar las cuentas) y un apoyo incondicional para su nueva forma de ver la vida y de vivirla. Y, nosotros, por evitarles una frustración, cedimos, aun sabiendo que esto no los preparará para la realidad.

Al final, el resultado no ha sido bueno, el péndulo de la vida sólo los ha llevado de un extremo al otro. Ellos han resultado ser la generación más ególatra de la historia y, por eso mismo, la más frustrada, temerosa y solitaria

Se ufanan de su autosuficiencia y sus logros, pero dejan que sus vidas se moldeen en base a lo que consumen ansiosamente en las redes sociales.

Su autoestima es tan dependiente que sufren por no poder ser tan cool como el influencer del momento y por no poder experimentar lo que ellos experimentan.

Dicen tener opinión propia, pero sólo repiten lo que escucharon en un video de YouTube o leyeron en un meme de Instagram o TikTok. Pretenden ser una generación disruptiva, pero son la generación que más se ha alineado al pensamiento elitista dominante.

Ya es tiempo de recapacitar, de asumir la culpa compartida y de cambiar, antes de que los likes, la ilusoria libertad absoluta y la vanidad terminen de arruinar a nuestra amada generación selfie.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Desde el Sur - El abismo ‘cool’ con la generación ‘selfie’