La resurrección de Jesús: fundamento absoluto de nuestra fe

La resurrección de Jesucristo no es un evento aislado, sino el cumplimiento de un plan diseñado desde el principio y revelado a través de los profetas.

05 DE ABRIL DE 2026 · 08:00

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Geralt, Pixabay

De las muchas enseñanzas que predicó Jesús durante su ministerio terrenal, dos grandes sermones resaltan entre ellas: uno es el Sermón del Monte, claro explícito y completo (Mateo 5-7); y el otro, aunque no se detalla en las Escrituras, debió ser igual de impactante (Lucas 24:13-35).

El primero, predicado ante una multitud, revela a Cristo mismo y su autoridad fundamentada en su victoria sobre la muerte, preparando a los creyentes para una vida eterna y transformación futura; es decir, la resurrección está incluida, el Reino y la eternidad, pues no hay eternidad sin victoria sobre la muerte.

El segundo, fue predicado a sólo «dos discípulos» (vs. 13), uno de ellos fue Cleofas, del otro no se nos revela su nombre (vs. 18). Jesús tuvo 11 kilómetros de Jerusalén a Emaús (vs. 13), para enseñarles a este par de «¡insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?» (vss. 25-26). «Y comenzando desde Moisés y todos los profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de él» (vs. 27).

A pesar del excelente y detallado evangelio que Lucas escribió -una joya periodística- no detalló este sermón expositivo «desde Moisés hasta la resurrección del Señor», debió haber sido amplio y poderoso, porque era interpretativo y revelacional; dada la excelencia del expositor: el Maestro de maestros, la misma Palabra hecha carne y finalmente resucitada.

El problema de estos dos discípulos es el mismo que tienen muchísimos cristianos hoy, viven con «semblante triste» (vs. 17), algunos en derrota, agobiados por las pruebas que viven en este mundo de aflicción; «¡insensatos y tardos de corazón para creer» que Cristo venció a la muerte, resucitó, está sentado a la derecha del Padre y vendrá por su Iglesia dentro de breve tiempo para que «los muertos en Cristo resuciten primero» y a ellos se unan los que estén vivos para el arrebatamiento.

Jesús mismo enseñó que sería crucificado, moriría y resucitaría. Les respondió a los judíos que pedían señales que sólo les sería dada «la señal de Jonás»; aun así, estos dos discípulos, el apóstol Tomás y muchos cristianos hoy en día han dudado de la resurrección del Señor; o por lo menos los creyentes actuales con el corazón endurecido se comportan ante las pruebas como si Cristo no hubiera resucitado.

La resurrección de Jesucristo no es un evento aislado, sino el cumplimiento de un plan diseñado desde el principio y revelado a través de los profetas. En el Nuevo Testamento, los apóstoles enseñan que Jesús tenía que resucitar «conforme a las Escrituras»

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La resurrección: del Antiguo al Nuevo Pacto

A continuación presentamos algunas conexiones más significativas entre el Antiguo Testamento y la resurrección:

La incorrupción del «Santo»: «Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción» (Salmo 16:10).

El apóstol Pedro cita este Salmo en su primer mensaje, el día de Pentecostés (Hechos 2:25-31), explicando que David no hablaba de sí mismo (pues su cuerpo sí vio corrupción), sino que profetizaba que el Mesías resucitaría antes de que su cuerpo se descompusiera.

El siervo sufriente que vuelve a vivir: «Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días... Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho» (Isaías 53:10-11).

Aunque el capítulo describe con detalle su muerte y sepultura, termina con la promesa de que el Siervo volverá a vivir («prolongará sus días») para ver el resultado de su sacrificio.

La señal de Jonás: Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de un gran pez, murió ya que estuvo en el Seol y luego Dios lo volvió a la vida para cumplir su misión profética en Nínive (Jonás 1:17-2:1-10 / Mateo 12:40).

El propio Jesús utilizó esta historia como una «señal» profética de su propia muerte y resurrección, diciendo que así como Jonás salió del pez, el Hijo del Hombre saldría del corazón de la tierra al tercer día.

La restauración al tercer día: «Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él» (Oseas 6:2).

Se considera una alusión profética al tiempo exacto en que ocurriría la resurrección de Cristo, marcando el inicio de la nueva vida para su pueblo.

La victoria sobre la muerte: «Destruirá a la muerte para siempre, y el Señor Dios enjugará toda lágrima de todos los rostros» (Isaías 25:8).

Pablo conecta este pasaje directamente con el triunfo de la resurrección en su primera carta a los Corintios (15:54), declarando que en Cristo se ha cumplido la derrota definitiva de la muerte.

 

La resurrección es el fundamento absoluto

Para la fe cristiana, la resurrección de Jesucristo no es sólo un evento histórico, sino el fundamento absoluto de toda su doctrina. Sin ella, el cristianismo perdería su validez y propósito. 

La importancia de este evento se resume en los siguientes puntos clave:

  • Validez de la fe y el mensaje: Como señala el apóstol Pablo en 1ª Corintios 15:14, «Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación; vana también es la fe de ustedes». La resurrección confirma que el mensaje de Jesús es verdadero y que Él es realmente el Hijo de Dios.
  • Victoria sobre el pecado y la muerte: Representa el triunfo definitivo sobre la muerte y el pecado. Al resucitar, Jesús demostró tener autoridad para romper las ataduras que separaban de Dios a la humanidad, ofreciendo así el perdón de los pecados.
  • Garantía de la resurrección futura: Para los creyentes, la resurrección de Cristo es la «primicia» o prueba de que nosotros también resucitaremos para vida eterna. Asegura que la muerte no es el final, sino el paso a una eternidad gloriosa junto a Dios.
  • Sello de aprobación divina: Se considera el ‘sí’ de Dios a la vida y sacrificio de Jesús, ratificando su obra redentora y su camino de amor y servicio como el único acceso al Padre (Juan 14:6).
  • Fuente de esperanza viva: Transforma la desesperanza en una «esperanza viva», permitiendo a los cristianos vivir con la certeza de que su trabajo y sacrificios en la tierra tienen un propósito eterno y no son en vano.

 

La importancia de la resurrección, respaldada por las Escrituras

  • Es la base de la fe: Sin la resurrección, el mensaje cristiano no tendría valor. «Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe» (1ª Corintios 15:14).
  • Confirma su identidad como Hijo de Dios: La resurrección es la prueba definitiva de su divinidad. «...que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» (Romanos 1:4).
  • Garantiza nuestra justificación: Su victoria sobre la muerte asegura que el pago por nuestros pecados fue aceptado por Dios. «El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Romanos 4:25).
  • Asegura la esperanza de nuestra propia resurrección: Cristo es el «primero», asegurando que quienes creen en Él seguirán su camino. «Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho» (1ª Corintios 15:20).
  • Vence al último enemigo (la muerte): Quita el miedo y el poder final que la muerte tenía sobre la humanidad. «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11:25).
  • Provee una «esperanza viva»: No es un deseo vago, sino una certeza basada en un hecho real. «Nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos» (1ª Pedro 1:3).

 

¡Celebramos su resurrección, porque su victoria sobre la muerte es nuestra victoria también!, por eso «somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte... nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 8:37-39).

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Clarinada venezolana - La resurrección de Jesús: fundamento absoluto de nuestra fe